Presidente Maduro:
“Pensé que iba a morir”
 
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Tegucigalpa. El presidente Ricardo Maduro relató la odisea que vivió al precipitarse al mar la avioneta en la que se transportaba junto a su hija Lorena Maduro y otros dos acompañantes, y dijo que en cierto momento pensó que iba a morir.

A más de 24 horas del incidente, ya más reposado y tranquilo, el mandatario se siente privilegiado de seguir con vida y agradeció a Dios por la nueva oportunidad que le otorga.


El Presidente Maduro relató la odisea que vivió el domingo anterior.
 

La avioneta en la que el titular del Poder Ejecutivo se trasladaba de Tegucigalpa al puerto de Tela a unos 350 kilómetros de la capital, se precipitó al mar el domingo anterior, luego de apagársele el motor.

El gobernante, su hija Lorena, Michael Dieckman y el piloto salieron ilesos, pese al fuerte impacto de la aeronave. Después del susto, Maduro, el domingo mismo, se reintegró a sus labores en Casa Presidencial.

¿Es un milagro que se encuentre vivo?

Me siento realmente muy dichoso, le doy gracias al Señor por habernos salvado a mi hija Lorena a Michael Dieckman, que me acompañaba, y al capitán Boanerges Torres, que era el que piloteaba la nave, por habernos permitido seguir con vida. Me siento privilegiado, me siento dichoso y muy afortunado y también listo para trabajar.

Siento que al salir de eso uno se da cuenta nuevamente, renovadamente del valor de la vida y, en el caso mío, cuando estábamos por impactar además de acordarme de Aguas, de los niños, de Lorena mi hija, que estaba detrás de mi, me acordé también de todo lo que tenía por hacer todavía.

Ese tipo de avión de tren de aterrizaje fijo, cuando impacta en el agua automáticamente se va de pique para abajo, se sumerge hasta abajo; estábamos debajo de agua totalmente, el avión se estaba llenando de agua.

Yo estaba suspendido porque estaba el avión vertical de punta, estaba suspendido por la faja de seguridad y el agua la sentía al pecho y yo pensaba que iba probablemente a morir y sentía todo lo que tenía pendiente por hacer como presidente de la República, tanta agenda, tantas cosas que todavía me faltan.

Así que quiero decir que voy a estar trabajando con energías renovadas, con esa motivación que solamente la da aquel que siente el valor supremo de la vida, que nos da Dios todos los días, que sabe que hay que aprovecharla, hay que trabajar en forma renovada por el resto de los días de la presidencia y por el resto de los días de mi vida, sirviendo a ese pueblo que tanto quiero.

En Tela me llegaron a ayudar a salir del agua centenares de teleños, de hondureños. Me aplaudieron, me acogieron con un cariño increíble. Nunca he sentido el cariño, ese sentimiento de estar vivo y de estar acompañado del cariño de mis compatriotas, y eso yo lo voy a retornar a cada uno de mis compatriotas con trabajo y con dedicación cada día de mi presidencia y de mi vida.

¿Evitó el piloto una tragedia mayor?

Habían miles de bañistas en la playa y en el agua y haber caído en la dirección que íbamos, porque estábamos cruzando la plaza para volver agarrar la dirección de la aproximación final de la pista, hubiera sido una tragedia de haber caído sobre la gente.

Todo eso gracias a Dios fue evitado y aquí me encuentro, feliz de estar con vida, feliz de estar sirviendo al pueblo hondureño, feliz de estar en compañía de mi hija Lorena, de Michael y el capitán Torres y feliz de estar con Aguas, con mis hijos y con mis hijas y de seguir sirviendo a este pueblo que tanto quiero.

¿Después de este incidente se siente cómo que vuelve a la vida?

Así me siento, porque en estos instantes, no estoy seguro cuántos fueron, pero desde el momento que se apagó el motor y que pegamos en el agua, quizás unos 20 segundos, 15, 20, 30 segundos como máximo, le pasan por la mente muchísimas cosas. Obviamente los seres queridos: Aguas, los niños, estaba muy preocupado por Lorena que me acompaña y estaba detrás de mi, en la segunda fila de asientos.

Pensé en toda la agenda incompleta que tengo. En el momento de impactar uno no sabe qué va pasar, el impacto es fuertísimo, es una desaceleración instantánea, es prácticamente como pegar con una pared, excepto que con la suerte que el agua amortigua un poco el impacto y no deshace el avión, pero la desaceleración es instantánea, porque al pegar las ruedas en el agua se va de punta el avión, se inserta en el agua y se va directamente al fondo.

Yo me acuerdo que sentí y ví cómo el agua impactó el parabrisas o sea la ventana frontal y ví cómo se sumergió el avión y cómo pegó fondo con arena.

¿Cómo salió usted?

En el momento quedé suspendido por la faja de seguridad verticalmente o sea literalmente me tenía suspendido arriba porque el avión estaba de punta hacia abajo. Logré quitarme la faja de seguridad y empecé a buscar un lugar para salirme, ví hacia atrás, ví que ya no estaba Lorena, entonces me di cuenta que Michael había abierto la puerta de atrás del avión, había sacado primero a mi hija.

Él estaba allí llamándome que me fuera para atrás, que en este caso era irme para arriba, ya que el agua la tenía en la parte superior del pecho; entonces logré subir hacia arriba por encima del asiento y Michael me ayudó a salir y salí, me quedé ahí viendo, estaba agarrado un poco del ala viendo que el capitán saliera también.

Inmediatamente le pregunté dónde estaba Lorena, ví que ella estaba nadando, manteniéndose a flote en el agua, a unos metros de donde yo estaba.
(Luego) Salió el capitán, entonces ví hacia la playa y ví que habían centenares de personas en el agua que venían hacia el avión, personas que estaban ayudando, me tiraron un salvavidas, en eso se dieron cuenta que se trataba del presidente de la República y realmente note la sorpresa en las caras de ellos y la felicidad de ver que estábamos todos con vida.

¿En algún momento se le hizo una advertencia de vuelo por el clima o por el aparato?

Estaba perfectamente bien el tiempo, en Tela había un poquito más de humo que en Tegucigalpa, pero ayer como ustedes saben era el primer día que se había abierto el aeropuerto de Tegucigalpa, yo iba a ver al alcalde, a mi amigo Daniel Flores que me estaba esperando en la pista.

Sobrevolamos la pista para ver que estuviera libre de ganado o personas, como es normal en pistas que no tienen torre de control y cuando estábamos dando la vuelta en el lado este, o sea lado oriental, de la pista, para regresar y enfilarnos es cuando se apagó el motor y en ese momento que habíamos dado una vuelta hacia la izquierda o sea hacia el norte y estábamos prácticamente sobre el mar, enfilados hacia el final de la pista es que se apaga el motor y que el capitán Torres logró las maniobras para que todo saliera con la ayuda de Dios, todo saliera bien.

¿Fue un milagro haber salido ileso de este accidente?

Estoy seguro que todos los ocupantes, mi hija, Maikol, el capitán Torres y todos igual nos sentimos sumamente agradecidos con Dios y Nuestro Señor.

En el caso mío de seguir sirviendo al pueblo hondureño y de seguir en compañía de Aguas, mis hijas y mis hijos y que ahora con energía renovada, la voy utilizar para ser cada día más efectivo mi servicio al pueblo hondureño.

¿Qué informe preliminar tiene sobre el estado de la nave?

La nave es una de las naves más confiables que existe, motores de pistón el 206, yo fui propietario de una nave casi idéntica a ésta hace muchos años, ustedes recordarán que yo empecé a aprender a pilotear y esta nave es muy confiable tenía un motor prácticamente nuevo.

El capitán Torres es de los mejores politos que hay en Honduras, de los que mejor conocen Honduras y de los que más capacidad tiene o sea que todo estaba en condiciones optimas. Personalmente yo sé que la nave es muy bien cuidada, muy bien custodiada, estaba muy bien revisada mecánicamente y yo creo que tenemos que preguntarle más bien al capitán Torres y estoy seguro que se hará un examen para ver qué sucedió.

Porqué se origina la falla mecánica que hace que el motor se apague en ese momento, si se hubiera apagado minutos antes probablemente nos hubiéramos matado, habíamos, hace pocos minutos, cruzado las montañas altas que están en las rutas de Tegucigalpa y Tela.

Los médicos qué le dijeron, ¿cuál es su estado de salud?

Cosas menores gracias a Dios, tengo un golpe en la rodilla que no es nada grande, en un dedo de la mano que puse la mano para poder amortiguar el impacto, la puse contra el panel de instrumentos, yo sabía que en el caso mío especial estaba enfrente del impacto y podría yo golpearme.

Tenía miedo de perder el conocimiento sabiendo que íbamos estar sumergidos en el agua entonces yo me di vuelta y le dije a Lorena y Michael se ha apagado el motor y entonces, en esos instantes pasa muchísimo por la mente.

¿Y durmió presidente?

Dormí bastante bien, al principio la verdad es que en la mente se me repasó varias veces el accidente y pensando en todo lo que pudo haber sucedido.

Por ejemplo, Lorena me dice: “papá en el momento en que estábamos por impactar yo pensé que como íbamos a caer en el agua, yo tenía que soltarme rápido para salir nadando entonces, pensaba soltar la faja de seguridad antes de impactar y no pude, se me trabó”.
Si no se le hubiera trabado, Lorena posiblemente no hubiera sobrevivido.

¿Qué medidas tomará?

Obviamente, tomaremos renovados cuidados y precauciones en todos los vuelos, pero creo que no hay más que hacer que eso y ponernos en manos de Dios que esta vez nos ayudó, quiero decirle que llevaba el angelito de mi hijo, puesto como siempre.

Además, tenía un crucifico que me había dado el cardenal hace varios meses y que también lo tenía, no se me fue de la bolsa, lo saque mojado pero allí está.