En el tapete de la credibilidad
Uso de las fuentes anónimas abren el debate en la Prensa
  
MADRID.- El secretario de prensa de la Casa Blanca, Scott McClellan, ha llamado al orden a la prensa estadounidense. "Hay un problema de credibilidad en los medios con el uso de las fuentes anónimas", ha declarado. Su crítica no es nueva. La novedad está en que varias de las más importantes empresas periodísticas hayan entonado el 'mea culpa' y, con la cabeza gacha, hayan admitido que la acusación no va desencaminada.
Scott McClellan secretario de prensa de la Casa Blanca.


La falta de credibilidad "es uno de los asuntos que preocupan a los estadounidenses cuando leen la prensa", aseguró McClellan durante una rueda de prensa la semana pasada en la Casa Blanca. "Creo que algunas veces los medios tienen dificultades para mirar atrás y hacer autocrítica", señaló en unas declaraciones recogidas por The New York Times.

Preocupados por la excesiva manga ancha concedida al uso de las fuentes anónimas y tras los últimos escándalos periodísticos, 'USA Today', 'The Washington Post', 'Los Ángeles Times', 'NBC News' y 'The New York Times' están tratando de volver a regular su uso, según relata el diario neoyorquino.

Algunos periodistas, sin embargo, se muestran preocupados por el hecho de que tal vez esa regulación les ponga impedimentos a la hora de realizar su trabajo ya que el ambiente ha provocado una atmósfera de desconfianza desenfrenada. Los nuevos medios, además, critican cada error de la prensa en la red y la Justicia ha puesto en peligro la capacidad de los periodistas de mantener el anonimado de sus fuentes, según 'The Times'.

El periódico estadounidense recuerda que el uso de fuentes anónimas forma parte de la historia del periodismo, lo mismo que el intento recurrente de restringir su uso. El diario se remonta al Watergate, que salió a la luz gracias a que Woodward y Bernstein contaron con la ayuda impagable de aquella 'Garganta Profunda' cuya identidad jamás se supo. Desde entonces, el uso de las fuentes sin identificar creció como la espuma.

Los escándalos periodísticos de los últimos años, sin embargo, vaticinan un tiempo de cambio a este respecto. El año pasado, 'The New York Times' -cuenta el propio diario- adoptó medidas más estrictas en el tratamiento de las fuentes confidenciales, que incluían la obligación de revelar la identidad al menos a un editor del periódico. Un comité interno recomendaba hace unos días a los responsables de la cabecera que pusieran en marcha nuevos mecanismos para asegurarse de que los sistemas de control funcionen.

'The Washington Post' obliga a sus reporteros a ser más duros con sus fuentes para tratar de que admitan ser identificadas. Cuando no lo consiguen, un editor tiene que conocer de quién se trata y el periódico debe explicar a sus lectores por qué protege el nombre del informador.

En la NBC han adoptado una fórmula que consiste en ofrecer todos los datos que se pueda acerca de la fuente, aunque no la cite y en la CBS, incluida en el escándalo después de que su '60 minutos' no contrastara unos documentos acerca del pasado militar de Bush, están revisando sus criterios al respecto.

En cualquier caso, todavía son muchos los que se muestran contrarios a una prohibición total del uso de fuentes anónimas, como pasó en 'USA Today' en 1982, donde el veto se mantuvo durante siete años.

Varios editores y reporteros, cuenta 'The New York Times', sobre todo aquellos que cubren temas de seguridad nacional y política, se han mostrado muy preocupados por la posibilidad de que sus medios limiten el uso de las fuentes confidenciales porque eso les colocaría en una situación de desventaja respecto a sus competidores, si ellos no siguen las mismas reglas.

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