Mundo en desarrollo se alía para superar crisis de Ronda de Doha

   

01 de julio de 2006

Ginebra - Un centenar de países en desarrollo, como Brasil e India, acordaron hoy aliarse para negociar unidos en la recta final de la Ronda de Doha el próximo julio, tras la inminente conclusión sin acuerdo de la reunión que mantienen los 149 miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Ginebra.

Celso Amorim

El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, anunció en conferencia de prensa que las negociaciones de la Ronda de Doha, que se suspenderán hoy ante la falta de acuerdo entre los principales agentes, "no han fracasado", porque "aún queda julio,
cuando seremos capaces de mostrar nuestra unidad, nuestra solidaridad y nuestra capacidad de negociar".

"Técnicamente estamos muy cerca de un acuerdo, que sí es factible; así que ahora ya sólo se trata de una cuestión política", por lo que "durante las próximas cuatro semanas intensificaremos fuertemente los contactos", añadió.

El ministro indio de Comercio, Kamal Nath, coincidió con Amorim
en mostrarse optimista y aseguró que "tras un día y medio de reuniones en Ginebra hemos visto que no hay espacio para la negociación", pero "sí lo habrá en julio", cuando "haremos oír nuestra voz" en una reunión que será "crucial".

Los países que se han unido para defender sus objetivos son prácticamente todo el mundo en desarrollo que forma parte de la OMC: el G-90 (que agrupa a 64 países de Africa, el ACP (estados de
Africa, Caribe y Pacífico), el G-20 (economías emergentes lideradas
por Brasil, la India y China), el G-33 (46 países en desarrollo, entre ellos Cuba, Bolivia, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá y Perú), el Cotton-4 (agrupación de economías pequeñas y vulnerables).

También se han sumado a la iniciativa los países del LDC (medio centenar de las naciones menos favorecidas), el NAMA-11 (grupo de
estados coordinados por Sudáfrica) y el Caricom (la Comunidad del
Caribe), entre otros.

Todos ellos están de acuerdo en que la Ronda de negociaciones de
Doha, iniciada en 2001 y que tendría que haberse cerrado al final de
2004, debe centrarse en su objetivo inicial: Favorecer el libre comercio como medio para potenciar el crecimiento económico de los
países en desarrollo.

"La Ronda de Doha establecía que esa liberalización comercial debía ayudar a garantizar con eficacia la seguridad alimentaria de la población -de los países en desarrollo-, su medio de vida y su desarrollo rural", recordó la ministra indonesia de Comercio, Mari Pangestu.

Agregó que "hay que asegurarse de que las negociaciones respetan
totalmente el mandato de Doha" y para ello hay que "equilibrar los efectos "distorsionadores" del comercio" (subsidios internos, aranceles a la entrada de productos y cierre de mercados).

Para el mundo en desarrollo, el primero de ellos -practicado
principalmente por EEUU- es el que más distorsiona, porque "desplaza el desarrollo de nuestros países y amenaza el medio de vida de cientos de millones de agricultores pobres", según el comunicado conjunto publicado por estos países.

"Con nuestras ofertas trataremos de poner especial énfasis en los sectores más vulnerables y pediremos la máxima flexibilidad a los países ricos", explicó el ministro indio. EFE