Mayor uso de energía nuclear divide a los del G8

   

16 de julio de 2006

San Petersburgo (Rusia) - La cumbre del G8 consagró hoy la división entre los países partidarios de desarrollar la energía nuclear para garantizar la seguridad de suministro y reducir las emisiones de efecto invernadero y los opuestos a la energía atómica.


Los líderes del los ocho países más industrializados aprobaron una declaración sobre energía que también recalca las diferentes ideas acerca del cambio climático, en un documento que intenta afrontar el reto del creciente coste del petróleo y del fuerte aumento de la demanda energética mundial en los próximos 25 años.

La declaración sobre seguridad energética iba a ser uno de los platos fuertes de esta cumbre, sobre todo tras el corte del suministro de gas ruso a buena parte de Europa en enero pasado, pero quedó relegada por el agravamiento de la violencia en Oriente Medio, que ha acaparado el interés de esta cita.

"Aquellos de nosotros que tenemos o consideramos planes para el uso y/o desarrollo seguro de energía nuclear creemos que este desarrollo contribuirá a la seguridad energética global", señaló la declaración.

Añadió que, simultáneamente, el desarrollo de esta energía reduce la contaminación atmosférica y ayuda a afrontar el reto del cambio climático.

"Varios líderes expresaron que la energía nuclear es más necesaria ahora que antes. Hay más presión en esa dirección", dijo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

Sin embargo, el documento destaca también las diferencias dentro del Grupo de los Ocho países más industrializados, ya que recalca que los miembros del club tienen "diferentes formas" de lograr la seguridad energética y sus objetivos sobre protección de clima.

Por ejemplo, entre los cuatro países de la UE que forman parte del G8, Francia produce casi toda su electricidad de centrales atómicas y el Reino Unido prepara la construcción de más instalaciones, mientras que Alemania se ha comprometido a abandonar esta energía de forma progresiva y en Italia el desarrollo nuclear fue rechazado en un referéndum.

La declaración sienta también una serie de principios sobre los mercados de la energía, a fin de optimizar su funcionamiento y lograr una mejor interacción entre países productores, de tránsito y consumidores.

Entre esos principios figuran acceso efectivo a mercados; inversión en todas las etapas de la cadena de suministros; diversificación de fuentes de energía, de países de procedencia y rutas de transporte y promoción de la transparencia para combatir la corrupción.

Otro principio clave es la puesta en marcha de marcos legales transparentes, equitativos y estables, que incluyan la obligación de respetar contratos y de generar suficientes inversiones internacionales en todos los segmentos de la cadena de producción y distribución.

"Los mercados libres competitivos y abiertos son esenciales para el funcionamiento eficaz del sistema energético mundial", señala el documento.
Barroso destacó que esos principios son básicamente los mismos de la Carta de la Energía, que Rusia firmó pero aún no ha ratificado, y recalcó que "ahora hay que hacerlos realidad" y ponerlos en práctica.

Además, el documento insiste en la promoción del ahorro y la eficiencia energéticas.

Fuentes de la Unión Europea, que asiste como observadora a la cumbre, manifestaron su satisfacción por la declaración, ya que "contiene todos los principios de seguridad" energética y la apertura de los mercados a la inversión exterior.

Los países más industrializados también reafirmaron su compromiso de continuar el desarrollo e implementación de energías alternativas (eólica, solar, biomasa, hidroeléctrica o geotérmica), que cada vez "son más competitivas con los combustibles convencionales". EFE

 

 
Enviar
Imprimir
Comentar


 

 
Todos los derechos reservados PROCESO.HN ® Copyright 2005