“Venezuela no nos va a salvar”, dice Vicepresidente Elvin Santos

   
18 de julio de 2006 

Tegucigalpa El vicepresidente de la República, Elvin Santos Ordóñez, por fin se desahogó. Lo que venía guardando desde hace mucho tiempo lo revela hoy fijando una posición que dista con la del presidente Manuel Zelaya y algunos de sus seguidores, respecto a la forma de conducir los destinos del país. En esta entrevista concedida a EL HERALDO en su acondicionado despacho, ubicado en su propia casa, el funcionario no se anda por las ramas para decir que no está de acuerdo en que Honduras le compre petróleo a Venezuela.

El Partido Liberal es un partido de distintas facetas ideológicas y yo represento una faceta ideológica, dice Elvin Santos.


• ¿Es cierto que a usted no lo quieren ver en Casa Presidencial y que por eso utilizó su casa como sede de la vicepresidencia?

Sí, siempre han habido problemas. Los problemas de seguridad fueron importantes, el Presidente y vicepresidente no pueden volar juntos, no pueden estar en el mismo lugar. Si no les gusta (que yo llegue a Casa Presidencial) se van a tener que acostumbrar, porque yo fui electo por el pueblo y a la par de “Mel” Zelaya.

• ¿Cómo son sus relaciones con el presidente Zelaya?

Mis relaciones con el Presidente son muy buenas. Somos muy buenos amigos, hay una intimidad familiar importante. Mi esposa y su servidor fuimos los padrinos de la boda de su hijo. Hay una buena amistad de familia a familia; desde Olancho, los Ordóñez se han identificado mucho con los Zelaya.

• ¿Pero han habido problemas?

Los problemas que se han dado son normales en la política, acuérdese de que el Partido Liberal es un partido muy amplio, un partido de distintas facetas ideológicas y yo represento una faceta ideológica, y hay otros que representan otra faceta ideológica.

• ¿A cuál faceta pertenece usted?

Yo pertenezco justamente a la sombrilla democrática que tiene la firme creencia de que los problemas de Honduras se van a resolver bajo el esquema de participación de la sociedad, pero sin extremar medidas que conlleven a un populismo, a una circunstancia que no sea la de los procedimientos usuales en nuestros medios, que reflejan la voluntad y madurez política de nuestros pueblos.
Honduras es una nación que, mientras el resto de los países de Centroamérica se desangraban peleando por ideologías políticas desfasadas y fuera de tiempo, nosotros nos mantuvimos bajo nuestra bandera democrática y eso significa que nosotros de alguna manera representamos esos principios de luchas donde se reconoce que el crecimiento al beneficio de la mayoría de la población se va a dar en la medida de que los tratados de libre comercio, y los procedimientos de libre empresa, vayan enmarcando un desarrollo sostenido del país.

• ¿El hecho de pertenecer a otra facción del liberalismo le ha provocado algunos roces o no muy buenas relaciones con otros funcionarios que rodean al presidente Zelaya?

Claro que sí. Nosotros tenemos buenas relaciones con la mayor parte, pero siempre hay... y esa es la definición.

• Hay un rumor según el cual usted se prestaría a una defenestración del presidente Zelaya y que por esa razón él aplazó el viaje a Taiwán. Hasta lo han bautizado el “elvinzazo”. ¿Es cierto esto?

Yo soy un melista de corazón, un liberal de principios. En mi casa me enseñaron desde temprana edad lo que significa la lealtad, la moral y la ética, y yo trabajo incansablemente por Honduras. Antes trabajaba para nuestras empresas. Cualquier otra circunstancia que no sea la de guardarle lealtad al presidente y de conceptualizar que soy hombre de principios muy claros, está totalmente fuera de orden. Yo no he hecho ningún plan, como no hice plan para ser vicepresidente, tampoco he hecho ningún plan de escalar ninguna posición política.

• ¿Usted está de acuerdo con ese populismo que proyecta el presidente Zelaya?

El presidente Zelaya no aparenta ningún populismo. Con el presidente Zelaya, nosotros compartimos la visión de que haya una mejoría de las grandes mayorías. El gran problema es que nuestro país ha crecido en la parte macroeconómica, pero solo beneficiando a un reducto de nuestro sector. Hay que tener un beneficio justamente de la colectividad, distribuido con mayor equidad, y eso es lo que va a facultar a Honduras para que siga manteniendo esa madurez política. No se trata de manejar una ideología que se pueda llamar de izquierda o de derecha, se trata de reconocer que hay que librar una lucha contra la pobreza. Yo, y nuestra facción política, apoyo el desarrollo de infraestructura para que desarrolle empleo. Por eso hemos convencido al Presidente para que invierta tiempo y esfuerzo en desarrollar las hidroeléctricas. Hay otros sectores que creen que debe haber un apoyo a la parte social inmediata; yo creo que la generación de riqueza viene en un plazo un poco mayor.

• ¿Usted no está de acuerdo en la forma en que se están enfocando los problemas, entonces...?

Hay distintas formas de enfocar los problemas y nosotros los enfocamos de cierta manera y hay otras facciones del Partido Liberal que la enfocan de distinta manera. Nosotros somos mucho más pragmáticos.

• ¿Es cierto que usted no está de acuerdo en ese acercamiento comercial que el presidente Zelaya quiere tener con Venezuela?

Sí, es cierto.

• ¿En qué se basa?

Yo creo que el acercamiento político con cualquier país, que de alguna manera no refleje nuestra realidad en la práctica comercial, requiere de un análisis más profundo. Nuestro principal socio comercial es Estados Unidos. El 50 por ciento de nuestro intercambio lo hacemos con esa nación. Tienen invertidos aquí más de mil millones de dólares, estamos hablando más de 20 mil millones de lempiras. Un 90 por ciento de nuestra producción agrícola va destinado a Estados Unidos. Nosotros nos hemos constituido en el tercer país más importante en la exportación de bienes de confección y textiles. O sea que nosotros dependemos de Estados Unidos. Eso sin tomar en cuenta las remesas, que son 1,500 millones de dólares que anualmente recibimos y que significan la estabilidad inflacionaria del país.

• ¿Quiere decir que se está poniendo en peligro la relación con Estados Unidos?

Si nosotros obviamos la importancia que Estados Unidos tiene para Honduras y viceversa, porque Honduras es un país estratégico para ellos, de esa manera estaremos entendiendo que no podemos poner en peligro nuestra relación con Estados Unidos para beneficio de nuestra propia identidad. La relación con Venezuela, media vez que sea comercial estrictamente, es permisible, pero en el momento en que transgreda al plano político es no aceptable, según nuestro criterio.

• ¿Pero el criterio de muchos es que con Venezuela nos puede ir bien en términos de precios de combustibles?

Pueden haber muchos criterios, el mío es que no nos puede ir bien en el ámbito político porque Venezuela, en estos momentos, es un país donde la democracia está altamente cuestionada y nosotros debemos estar conscientes de que la geopolítica juega un importante papel. Lo interesante para nosotros sería encontrar el beneficio en el precio de los combustibles sin sacrificar la geopolítica y nuestros principios democráticos.
Aquí, cada cuatro años decidimos quién va a regir, en forma temporal, la cosa pública, y hacerlo de otra manera y pretender que aquí se van imponer dictaduras, como lo han hecho otros que tienen algunos recursos naturales en demasía, es algo totalmente fuera de tiempo, desfasado y contraproducente.

• ¿Usted tiene temor de que una relación comercial del gobierno de Manuel Zelaya con Venezuela pueda conducir a una relación política?

Yo lo que tengo es la experiencia necesaria, después de 20 años de empresa privada, de saber que un deber crea un derecho y que en la medida en que nosotros vayamos desarrollando nuestra soberanía en grado superlativo, y que encontremos la capacidad para organizarnos en un mundo de alta competitividad, pero que ahora tiene que estar en bloques comerciales, en esa medida vamos a poder ir identificando nuestra propia identidad y superación en ataque a los problemas. El problema energético no va a ser resuelto por Venezuela. Esa es una concepción cerrada. A nosotros no nos va a salvar Venezuela, no nos va a salvar Estados Unidos. Nos va a salvar la posibilidad de que podamos desarrollar represas.

• Esta forma de pensar, ¿cree que lo puede alejar del Presidente?

Con el presidente Zelaya empezamos juntos, andamos juntos y vamos a terminar juntos. La gran disyuntiva en que en este momento estamos enfrascados es tratar de que los resultados de la gestión sean adecuadamente recepcionados y percibidos por el pueblo y por la opinión pública, y que los resultados de esas intenciones se midan en el corto plazo. Ya sabemos que hay que mejorar y que errar es de humanos y rectificar es de sabios.

• ¿Usted aspirará en el futuro a la presidencia de la República?

Yo nunca hice planes de ser vicepresidente. No voy a hacer planes para llegar a otras circunstancias. Voy a trabajar a la par de “Mel” buscando los espacios, peleando por ellos.

Tomado de ElHeraldo.hn