Israel mantiene ofensiva y exige desarme de Hizbulá

   

17 de julio de 2006

Beirut/Jerusalén - Israel mantuvo hoy su ofensiva sobre el Líbano, con bombardeos en numerosas zonas del país que causaron más de 40 muertos, al tiempo que Hizbulá respondió a las exigencias israelíes para un alto el fuego con un nuevo ataque con cohetes sobre la ciudad de Haifa.


Varios katyushas cayeron esta mañana en Haifa y Safed, sin causar víctimas, poco después de que la jefa de la diplomacia israelí, Tzipi Livni, condicionase el cese de los ataques al desarme de Hizbulá y a la entrega de los soldados israelíes retenidos.

Al cumplirse una semana de ofensiva, más de 200 personas, en su mayoría civiles, han muerto por los ataques israelíes, que hoy volvieron a sacudir el sur libanés y los suburbios de Beirut, así como la región cristiana de Biblos, donde se refugian miles de libaneses huidos de los más castigados sur y este.

Entre el centenar de objetivos bombardeados por las Fuerzas Aéreas y la Marina israelíes en las últimas horas, que causaron más de 40 víctimas mortales, hay también varios cuarteles militares en las afueras de la capital.

Entre los muertos figuran trece miembros de una misma familia alcanzados por un proyectil en la casa de unos amigos en la que se habían refugiado en Aitarun (sur) y once militares en el ataque a los cuarteles de Yahmur y Kfarchima, aunque podrían ser más dado el gran número de los heridos, en torno a unos 40.

El ataque a los acuartelamientos sorprendió a los soldados cuando dormían. En Yahmur, "mientras algunos socorrían a las primeras víctimas de los ataques enemigos, les dispararon de nuevo, lo que explica el elevado número de víctimas", explicó un alto responsable militar que pidió no ser identificado.

La televisión de Hizbulá, "Al Manar", aseguró que la aviación israelí volvió a bombardear el edificio central de esa emisora, pese a lo cual sigue ofreciendo sus "partes de guerra" con aparente normalidad.

Después de que anoche cayesen más de 40 katyushas contra distintas localidades de Galilea, sin consecuencias, el norte de Israel, objetivo de los cohetes de la milicia libanesa, pasó una madrugada de relativa calma.

Sin embargo, esta mañana, los milicianos de Hizbulá reanudaron el lanzamiento y entre cinco y seis misiles cayeron en Haifa, así como otros tantos en Safed. En ambos casos, sólo produjeron daños materiales de escasa consideración.

Los ataques se produjeron poco después de que la ministra israelí de Exteriores dijese en una rueda de prensa al término de su reunión con una delegación de la ONU que el desarme de Hizbulá y la entrega de sus soldados son condiciones imprescindibles para una tregua.

Israel también exige el despliegue del Ejército libanés en el sur de ese país para vigilar la frontera y evitar que Irán y Siria vuelvan a armar a Hizbulá.

Tras asegurar que contaba con el respaldo del G8 y la comunidad internacional, Livni instó al Líbano a cumplir con la resolución 1159 de la ONU antes de aceptar un alto al fuego con Hizbulá.

Aún con fecha por determinar está previsto que el alto representante de la Política Exterior y de Seguridad de la UE, Javier Solana, y la secretaria de Estado estadounidense, Condoleeza Rice, viajen a Israel para analizar la situación.

Mientras, en Bruselas, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, pedía "acciones concretas y específicas" para resolver la crisis y aseguraba que el Consejo de Seguridad trabaja para que sea posible enviar una fuerza de estabilización a la zona.

Los detalles sobre el concepto y el tamaño de esa fuerza "aún deben ser determinados", dijo, pero afirmó que será mayor que los 2.000 efectivos de la misión de la ONU que controla el alto el fuego en la zona fronteriza de la "línea azul" que delimita la frontera entre el sur del Líbano e Israel desde la retirada israelí en mayo de 2000. EFE