Repatrían a niño hondureño abandonado en frontera de EEUU

   
18 de julio de 2006 

Nuevo Laredo (México) - Un niño hondureño de seis años, abandonado a principios de este mes por su madre en las orillas del Río Bravo, frontera de México con Estados Unidos, será repatriado mañana, informó hoy una fuente oficial.

El 4 de julio dos habitantes de Nuevo Laredo, ciudad fronteriza con Laredo (Texas), hallaron dormido al pequeño Denzel Aroni en una banca de un parque público, ubicado a orillas del Río Bravo, a quien después llevaron ante las autoridades.

Denzel Aroni relató que su madre Yamili Santos Yánez llegó con él y su hermano, Lesner de 10 años, a esta frontera para cruzar hacia Estados Unidos, pero a él le dejó dormido en el parque, según contó a Efe Juan Lorenzo Sabines, subdelegado regional del Instituto Nacional de Migración (INM) en Nuevo Laredo.

Denzel fue enviado a un orfanato público de Nuevo Laredo donde convive con otros niños mientras parte rumbo a su país, Honduras.

La repatriación se realizará mañana miércoles, cuando dos oficiales del INM acompañen a Denzel hasta su pueblo natal de San Pedro Zula, donde una tía suya se hará cargo de él.

Las autoridades migratorias mexicanas contactaron a diplomáticos hondureños para buscar en el país centroamericano a familiares del menor para poder llevar a cabo la repatriación segura del menor.

"Fueron muy importantes los datos que nos proporcionó Denzel Aroni. A sus seis años, ya sabe que es de nacionalidad hondureña y que proviene de San Pedro Zula, así que procedimos a dar parte a los representantes diplomáticos de su país, los que hicieron indagaciones y localizaron a sus familiares", dijo el funcionario.

Sabines reveló que durante el presente año la delegación regional del INM en el estado de Tamaulipas, al que pertenece Nuevo Laredo, ha "asegurado" a 566 menores de edad, la mayoría de ellos hondureños y guatemaltecos.

La mayoría de los menores han sido "asegurados" junto con sus padres, agregó el funcionario.

Explicó que un importante número de niños se ha trasladado en solitario desde Centroamérica en búsqueda de sus padres, utilizando a veces los servicios de "polleros" (traficantes de personas) que en muchas ocasiones los abandonan en la frontera o en ciudades del interior del país.

Sabines estima que un número indeterminado de niños centroamericanos, de entre seis y 14 años de edad, quedan perdidos en el territorio mexicano o en poder de mafias que los explotan laboralmente o los prostituyen.

México comparte una frontera de 1.200 kilómetros con Guatemala y Belice que cada año cruzan decenas de miles de centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos.

Pero su ruta está llena de peligros, no sólo porque las autoridades mexicanas los pueden detener y con eso frenar su "sueño americano", sino porque son víctimas de asaltantes y de policías que abusan de ellos.

A estas decenas de miles de centroamericanos se suman otros 400.000 mexicanos que buscan cada año cruzar hacia Estados Unidos por una frontera que comparte con México y que mide 3.200 kilómetros. EFE