21 de julio de 2006
  • El 20% de las personas que se dedican a esta actividad sufren parálisis, según estudio del Comisionado de Derechos Humanos

Por Dagoberto Rodríguez
drodriguez@procesodigital.hn
Proceso Digital

Tegucigalpa - Al menos cincuenta buzos misquitos han muerto en los últimos años y cerca del 20% de las personas que se dedican a la pesca submarina sufren de parálisis por la falta de medidas de seguridad adecuadas y carencia de un programa de capacitación continúa en buceo seguro.

Esa alarmante cifra de pescadores muertos esta plasmado en un estudio realizado por el Comisionado de los Derechos Humanos (Conadeh).

En un reportaje realizado el año pasado por Proceso Digital en la zona de La Mosquitia, la Asociación Misquita Hondureña de Buzos Lisiados (Amhbli), reportó la muerte de unos 20 buzos misquitos y otros 42 quedaron parapléjicos de por vida tras sufrir el síndrome de descompresión medular.

Se estima que el departamento de Gracias a Dios cuenta con una población de 76,000 habitantes, integrada en un 85% por cinco grupos étnicos: Los Tawahkas, Los Pech, Los Garifunas, Los Ladinos y Los Miskitos, quienes facilitan, en un alto porcentaje, la mano de obra para el buceo y pesca de langosta y caracol.

Actualmente el 26.7% de la población total del departamento de Gracias a Dios dependen directamente de los ingresos que genera la actividad de la pesca submarina.

En torno a la alta incidencia de muertes, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, dijo estar preocupado por la situación que enfrentan las personas que viven del buceo submarino.

Recientemente, la Secretaria del Trabajo emitió un comunicado solicitándole a los empleadores y trabajadores de la pesca submarina que cumplan con las medidas de seguridad para disminuir los riesgos ocupacionales de las personas que se dedican a esta actividad.

Custodio dijo estar de acuerdo con el anuncio del Ministerio del Trabajo porque la misma está en concordancia con la política de trabajo que realiza el Conadeh en las zonas de buceo.

A raíz de la alta incidencia de casos, el Ministerio del Trabajo desplazó a los sitios de buceo equipos de trabajo especializado, además, de solicitarle a la Marina Mercante que prohíba el zarpe de buques que no cumplan con las medidas de seguridad.

A mediados del 2003, el Conadeh con el apoyo del gobierno de Finlandia, inauguró su oficina en Puerto Lempira para fortalecer la organización de los grupos étnicos y en especial de los Buzos que se dedican al buceo marino, informó Custodio.

Actualmente se trabaja coordinadamente con la Secretaría de Trabajo para darle seguimiento a los casos de indemnización, pues sólo en el 2005 fueron atendidos 16 casos por descompresión del buceo submarino.

Según Custodio, el estudio confirmó que el buceo submarino es una actividad de alto riesgo, ya que las sumersiones a mayores profundidades provocan en los buzos la enfermedad del Síndrome de la Descompresión, la cual provoca parálisis parcial, parálisis total y en casos graves la muerte, debido a la obstrucción del sistema circulatorio por exceso de nitrógeno en el cuerpo.

El estudio determinó, además, que los actores que intervienen en la actividad del buceo son el patrono, que es el propietario de las embarcaciones; el capitán de la embarcación, que es el representante del patrono; los marinos, que componen la tripulación del barco; el sacabuzo, que es la persona que recluta y selecciona a los buzos para las jornadas de trabajo; el comanche, que es el ayudante del sacabuzo; el buzo, que es el trabajador que realiza la pesca y, finalmente, el cayuquero, que es el ayudante del buzo.

Principales causas de los accidentes de buceo submarino
  • Buceo en profundidades mayores de 18 brazadas (120 pies, 36.58 metros), debido a la escasez de productos (Caracol y Langostas) en las áreas de menor profundidad, lo cual conlleva mayores riesgos (corrientes marinas más fuertes, mayor absorción de nitrógeno en la sangre, etc).
  • Acumulación de partículas contaminantes, por mal mantenimiento en los tanques de buceo, con los problemas respiratorios consiguientes.
  • Falta de conocimientos y la inobservancia de la normas de buceo seguro.
  • Carencia de equipos adecuados y falta de capacitación continúa en buceo seguro.
  • Falta de primeros auxilios adecuados al momento del accidente y de logística para trasladar al paciente a la cámara hiperbárica.
  • Falta de vigilancia y control por parte de las autoridades establecidas en la región.