Alan García asume
presidencia de Perú

   

28 de julio de 2006

Lima - El centro-izquierdista Alan García, quien asumió hoy por segunda vez la Presidencia peruana, es un político que ha resurgido de las cenizas de una primera gestión considerada desastrosa por la mayoría de los peruanos.

El también presidente del histórico Partido Aprista Peruano (PAP), fundado por el ideólogo Víctor Raúl Haya de la Torre, gobernó la nación andina entre 1985 y 1990, cuando con sólo 36 años fue el jefe de Estado más joven de Iberoamérica.

Esa gestión tuvo un saldo desastroso, ya que terminó con la economía colapsada, tasas de inflación superiores al 7.000 por ciento anual, que evaporaron literalmente el poder adquisitivo de los peruanos, y con el fortalecimiento de la banda armada Sendero Luminoso.

Veintiún años después, la sombra de ese episodio político lo obligará a demostrar que ha alcanzado la madurez política y no es el "mal menor" por el que apostaron la mayoría de quienes le votaron el 4 de junio pasado para evitar la victoria del nacionalista Ollanta Humala.

Los electores también le dieron una nueva oportunidad después de que reconociera que su juventud le jugó una mala pasada y ofreciera que se reivindicaría con un exitoso segundo mandato.

Nacido el 23 de mayo de 1949 y bautizado como Alan Gabriel Ludwing García Pérez, el nuevo presidente peruano se licenció en Derecho por la Universidad de San Marcos de Lima, se doctoró en la
Complutense de Madrid y amplió estudios en la Sorbona de París.

Regresó a Perú en 1978 e integró la Asamblea Constituyente que redactó la Carta Magna de 1979, después fue diputado por Lima y en
1982 secretario general del PAP, lo que catapultó su candidatura a la Presidencia en 1985.

Ya como gobernante, vivió dos años de idilio con el pueblo, con medidas como la restricción del pago de la deuda exterior, el rechazo a los organismos multilaterales, la reducción de gastos militares y la limitación de las importaciones.

El punto de inflexión llegó en 1987 cuando intentó nacionalizar la banca, lo que generó una oleada de protestas lideradas por el escritor conservador Mario Vargas Llosa.

Una de las acciones más cuestionadas durante el gobierno de García fue la masacre de más de 200 presos en tres cárceles de Lima, en 1986, como respuesta a un motín de presuntos terroristas.

Así, su figura política quedó totalmente desprestigiada cuando terminó su gestión en 1990.

Tras los comicios de aquel año, que ganó Alberto Fujimori, fue nombrado senador vitalicio, pero poco después fue acusado de enriquecimiento ilícito y se le responsabilizó de la denominada "matanza de los penales".

En 1992, después del autogolpe de Fujimori, pasó a la clandestinidad y partió al exilio a Colombia y Francia.

La Corte Suprema de Justicia declaró en el 2001 prescritos los delitos, lo que le permitió presentarse a los comicios de aquel año, en los que fue derrotado por Alejandro Toledo.

Volvió al escenario político en las recientes elecciones del 9 de abril, cuando pasó a la segunda vuelta junto con el nacionalista Humala, a quien finalmente venció el 4 de junio pese a que el ex comandante había sido el más votado en la primera ronda presidencial.

Casado en segundas nupcias con la argentina Pilar Nores y padre de cuatro hijas y un hijo, García es vicepresidente honorario de la Internacional Socialista y autor de varios libros, entre ellos, "El futuro diferente", "El Mundo de Machiavello" y "La década infame". EFE