Los tropiezos de la "guerra preventiva" en Irak y Afganistán

   
07 de septiembre de 2006

Washington - Los atentados del 11-s marcaron el inicio de una nueva era de intervencionismo bélico de Estados Unidos, definida por la doctrina de la "guerra preventiva", pero los frutos de las campañas en Irak y Afganistán todavía distan mucho de los deseados.

Cinco años después de los atentados que mataron a unas 3.000 personas en Nueva York, Washington y Pensilvania, cada vez son más las voces que reclaman un cambio de dirección en esos países, comenzando por la destitución del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

Las estadísticas oficiales dicen que, desde octubre de 2001, han muerto más de 2.652 soldados estadounidenses en Irak y 329 en Afganistán.

Para hacer frente a estas campañas bélicas, el presupuesto del Pentágono ha crecido desde 2001 en un 39 por ciento.

Si hace cinco años el presupuesto militar de Estados Unidos era igual al de los siguientes 14 países juntos, el año pasado el dinero que invirtió el Ejecutivo del presidente estadounidense, George W. Bush, en su ejército rebasó en 116.000 millones de dólares el gasto conjunto de los 14 países siguientes.

Pero la realidad más allá de los números habla de una situación absolutamente descontrolada en Irak, próxima a la guerra civil -si es que no está ya inmerso en ella- y, lo que es aún peor, con muy pocos visos de arreglarse en un futuro cercano.

A eso se suma el rebrote de la violencia en Afganistán y la creciente reorganización de los grupos talibanes en torno a la frontera de este país con Pakistán.

Para desgracia del presidente Bush, analistas, políticos y ciudadanos coinciden casi unánimente en una cosa: no está ganando su cacareada "guerra contra el terrorismo".

"EEUU está perdiendo sin ninguna duda ambas guerras. La situación en Irak es, definitivamente, mucho peor que antes de que comenzase, en marzo de 2003, y Afganistán es una supuesta historia de desarrollo y progresión que no está funcionando como se esperaba", dijo a Efe Muqtedar Kahn, experto del Instituto Brookings.

El Pentágono reconoció en un informe hecho público la semana pasada que la creciente violencia sectaria entre los musulmanes suníes y los chíies podría desatar una guerra civil en Irak.

Con el objetivo de revertir la situación, el Departamento de Defensa anunció el aumento a 140.000 del número de efectivos militares en el país mesopotámico.

"Este número está muy lejos de los 400.000 efectivos, más o menos, que habrían sido necesarios para poder controlar la situación en este país desde el inicio", aseguró Kahn.

Para Roby Barrett, profesor en la universidad Texas A&M y analista del Instituto de Oriente Medio, no se podrá decir si Estados Unidos ha ganado o perdido la guerra contra el terror hasta dentro de al menos dos décadas, "pero está claro que las cosas en Irak están peor que hace tres años".

Además, Barrett alerta sobre el riesgo de "afganistización" de Irak: "Si todo sigue igual, corremos el riesgo de que cuando las tropas de Estados Unidos se marchen, asuma el poder un estado terrorista parecido al que había en Afganistán con los talibanes".

Una de las grandes preocupaciones es que los tambaleos de Estados Unidos en Irak y Afganistán dejan al descubierto, además de una capacidad militar menor de la que se creía, una creciente animadversión hacia los estadounidenses.

Los grupos terroristas como Al Qaeda encuentran de esa manera un caldo de cultivo propicio para pregonar el radicalismo y encontrar adeptos a su causa, según el analista del Instituto de Oriente Medio Syed Hasnat.

"Tras derrocar al Gobierno en Afganistán, se dio la impresión de que a los talibanes se les había borrado de la faz de la tierra, pero no fue así. Están emergiendo de nuevo y se aprovechan de la impopularidad de un Gobierno que es visto como un títere de Occidente", aseguró a Efe Hasnat.

Han pasado ya cuatro años del nacimiento de la doctrina de los ataques preventivos, pero pocas cosas han mejorado en Irak y Afganistán, donde Estados Unidos ha estado ya más tiempo que el que combatió en la Segunda Guerra Mundial. EFE