Capturan 18 hondureños indocumentados en México

   

06 de septiembre de 2006

Viena - La adolescente austríaca Natascha Kampusch, mantenida como rehén durante ocho años en una celda en un sótano en el norte de Viena, dijo que pasaba sus días soñando con escapar y con decapitar a su secuestrador, en una entrevista con la revista semanal News.

"Sólo pensaba en escapar", dijo la joven de 18 años, secuestrada a los 10 cuando caminaba a la escuela, en una entrevista publicada el miércoles, poco antes de aparecer por primera vez en la televisión austríaca.

Unas 20 fotografías en la revista News muestran a una joven atractiva, relajada, sonriendo en el hospital central de Viena junto a sus psiquiatras, consejeros de prensa y otros que la ayudan a dejar atrás su tormento.

Viste jeans y una camisa violeta, y tiene en todas las fotos una larga bufanda atada en torno a la cabeza, que cae hasta su cintura.

"Siempre busqué el momento preciso, pero no podía arriesgar nada", dijo Kampusch al recordar su fuga, el 23 de agosto pasado.

La adolescente huyó cuando su secuestrador Wolfgang Priklopil se distrajo con una llamada telefónica mientras ella aspiraba su coche.

Sostuvo que su evasión fue "completamente espontánea". Pese a que se sentía débil y cansada, dijo que corrió fuera del jardín de la casa de Priklopil, en el norte de Viena, cuando lo vio ocupado en el teléfono.

"También tenía pensamientos feos (...) A veces soñaba con cortarle la cabeza, si hubiera tenido un hacha", sostuvo.

Priklopil, un técnico en telecomunicaciones, se suicidó horas después de que la adolescente logró escaparse.

"Un intento fracasado hubiese significado no salir nunca más de la celda", añadió Kampusch.


Wolfgang Priklopil.

"Una vez, en coche, quise desprenderme el cinturón de seguridad para saltar del vehículo, pero me retuvo", contó en otra entrevista concedida al diario Kronen-Zeitung, donde aparece con una boina negra.

La joven indicó que no quería hablar demasiado de su captor. "Ya no está aquí para defenderse. Pienso que arremeter contra una persona muerta no es muy agradable, especialmente por su madre", dijo a News.

No obstante, precisó que Priklopil "sufría de mucha paranoia y era un desconfiado crónico".

"Yo seguía pensando que probablemente no había nacido para permanecer encerrada y ver cómo mi vida se arruinaba. Estaba desesperada ante tanta injusticia (...) Pensaba que nunca me encontrarían", confesó.

La joven, que se expresó con una excelente gramática y un rico vocabulario, dijo que extrañó sobre todo a sus abuelos y a sus gatos, y que le encantaría hacer un crucero con sus padres y visitar Londres y Nueva York.

Le gustaría estudiar psicología, periodismo o derecho. "Tengo dos proyectos: uno para las mujeres mexicanas secuestradas, torturadas y violadas, y otro para las personas que sufren de hambruna en Africa", afirmó.

POR FIN APARECE
Con un pañuelo en la cabeza que deja traslucir su pelo rubio, la joven de 18 años mostró su rostro, pálido y de ojos azules, por primera vez desde su huida hace dos semanas y ante un público conmocionado por su dramática historia.

Hasta ahora, las únicas imágenes de Kampusch difundidas por los medios habían sido fotos de cuando tenía 10 años, edad en la que fue secuestrada de camino a la escuela, y luego tapada con una manta azul y protegida por la policía tras su huida.

"Me siento bien, dadas las circunstancias. Lo que más hago es intentar relajarme", fueron sus primeras palabras ante las cámaras, y con ello también la primera vez que la población austríaca pudo oír la voz de la joven secuestrada.

Y agregó: "yo no estaba sola. En mi corazón estaba mi familia. Y por suerte los recuerdos estuvieron siempre conmigo. Y yo me prometí un día, que cuando fuera mayor y más fuerte iba a escapar. Le hice una promesa a mi antigüa yo, que liberaría a esa niña" (Escucha su declaración en alemán).

La joven comentó que suele "hablar por teléfono" con sus padres y destacó que su madre "nunca perdió la esperanza de que estuviera viva".

"Ayer y antes de ayer ya me encontré con mi madre. También ya me había encontrado con mis padres en la policía. Ayer me reuní por primera vez con mi hermana mayor", comentó.

Por otra parte, aseguró que se siente muy ofendida por las "cosas inciertas" que se han publicado sobre ella en los últimos días, pero sobre todo las fotos del calabozo en el que estuvo encerrada.

"Se trata de mi habitación, no es asunto de nadie", dijo Kampusch, quien precisó que durante los primeros seis meses de su secuestro no salió ni una sola vez de ese escondrijo.

"Después de ese medio año me dejó subir a la casa para lavarme", explicó Natascha y comentó que su captor era sumamente meticuloso y que controlaba todo.

A los dos años del secuestro aseguró que tuvo acceso a una radio para que pudiera escuchar las noticias, dijo.
Agregó que en las principales fiestas como Navidades, Semana Santa o cumpleaños su captor le hacía regalos. "Muchos niños se pueden comprar cosas, yo no podía comprarme nada allí dentro", explicó. "Creo que tenía muy mala conciencia", añadió la joven, cuyo secuestro y posterior liberación ha conmocionado a la república alpina y al mundo entero.

En la conversación grabada con anterioridad y que duró 20 minutos, la joven dialogó con Christoph Feurstein, quien había adelantado que la entrevista es "escalofriante", que "hay momentos que ponen los pelos de punta" y que que ella cuenta cómo, durante el secuestro, trató de hacer señales de socorro con su mirada a la gente con la que se cruzaba, pero que "nadie reaccionó".

El periodista agregó que Natascha "tenía muchas ganas de hacer la entrevista y lo ha hecho muy bien. Estaba muy enérgica, muy activa, llena de deseos y de ilusiones para el futuro"..