Se desvanecen esperanzas de reforma migratoria para 2006

   

08 de septiembre de 2006

Washington - Los inmigrantes en EEUU mantienen su determinación de no dar tregua en sus presiones por una reforma de las leyes que les afectan para este año, aunque las esperanzas se desvanecen entre acusaciones mutuas de demócratas y republicanos.

Durante una marcha celebrada en Washington el jueves, los oradores insistieron en que la reforma de la legislación en materia migratoria pasa por la legalización de los doce millones de inmigrantes indocumentados que se calcula que viven en el país.


También se pidió el cese de las deportaciones y de otras medidas "extremas" que, a juicio de las organizaciones a favor de los extranjeros, afectan drásticamente a la unidad familiar.

Los manifestantes tampoco dejaron de lado sus críticas a lo que consideran el "nefasto muro" que se construye en algunos tramos de la frontera con México y con el que se intenta frenar la inmigración de foráneos indocumentados.

Líderes de la marcha en la capital de EEUU dijeron a Efe, que tras esta demostración prepararán "una y otra acción" pública para que los miembros de la Cámara de Representantes y del Senado lleguen a entender que no pueden obviar su obligación de reorganizar a fondo el fallido sistema migratorio actual.

El líder republicano del Senado, Bill Frist, ha confirmado que la inmigración no figura entre las prioridades de la Cámara alta en el corto período de sesiones que empezó el jueves y concluirá a principios de octubre.

El nuevo receso legislativo permitirá a los representantes dedicar tiempo a la campaña electoral que finalizará con los comicios del 7 de noviembre.

El estancamiento del debate migratorio ocurre entre acusaciones recíprocas de republicanos y demócratas sobre su presunta falta de acción para el progreso de una reforma que ven como necesaria, pero que no se atreven a aprobar antes de las elecciones por temor a perder los votos de los sectores antiinmigrantes.

Frist dejó claro, ante la cadena de televisión Fox, que el Senado centrará este mes su actividad en la seguridad fronteriza, la construcción de más muros, la contratación de más guardias de seguridad y en ampliar la capacidad de los centros de detención.

Trajo a colación que la Cámara alta ya había aprobado 2.800 millones de dólares para mejorar la seguridad fronteriza.

Así que tácitamente descartó la posibilidad de que este año puedan celebrarse negociaciones destinadas a conciliar los proyectos de ley sobre inmigración de la Cámara baja y del Senado aprobadas el 16 de diciembre de 2005 y el 25 de mayo pasado, respectivamente.

Lo único positivo de no dar luz verde en 2006 a una ley unificada es que se empezará de cero en este tema en el nuevo Congreso que se elegirá en noviembre, lo que significa dejar en el olvido -y sin ningún efecto- la medida que considera delincuentes a los inmigrantes indocumentados y a quienes les apoyen en EEUU.

Esta propuesta, que impulsó el legislador republicano James Sensenbrenner, ha sido rechazada por la comunidad de inmigrantes y entidades de derechos humanos y civiles, que la consideran nefasta.
En la actualidad entrar en EEUU sin una autorización de inmigración constituye una transgresión del Código Civil, pero la medida de Sensenbrenner lo convierte en un delito federal.

Saúl Solórzano, que dirige el Centro de Recursos Centroamericanos de Washington (CARECEN), dijo a Efe que, de no aprobarse la ley de inmigración este año, en 2007 "habrá una oportunidad de comenzar de nuevo con mejores propuestas y lograr una mejor reforma". EFE