Suerte comercial de países pobres en manos de la OMC

   

10 de septiembre de 2006

Río de Janeiro - La Ronda de Doha, un mecanismo de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para favorecer a los países más pobres, sigue paralizada y a la espera de que sean resueltos aspectos técnicos, coincidieron hoy en Brasil representantes de países ricos y en desarrollo.

La Reunión de alto Nivel del Grupo de los 20 (G-20), países que dependen de las exportaciones agrícolas, terminó hoy en Río de Janeiro con un llamado al optimismo y reiteradas manifestaciones de voluntad política para reanudar las negociaciones suspendidas indefinidamente en julio en Ginebra.


Pero nadie se atrevió a establecer fechas ni cronogramas para superar el bloqueo en las últimas negociaciones formales de la OMC, ante la imposibilidad de un acuerdo sobre asuntos sensibles, especialmente el capítulo agrícola.

La reunión de Río de Janeiro, convocada por Brasil como país coordinador del G-20, no pretendía ser el lugar de relanzamiento de las negociaciones de Doha, sino un intento de buscar fórmulas para superar divergencias y poner a la agricultura en el centro del debate.

El director general de la OMC, Pascal Lamy, viajó desde Asia hasta Brasil para reunirse una hora con el plenario del G-20, e hizo una fugaz aparición en una rueda de prensa de clausura, donde expresó un moderado optimismo.

"El diagnóstico es que todavía necesitamos trabajar. Necesitamos tiempo para
poder reanudar las negociaciones", dijo.

"Hay una expresión de voluntad política, necesitamos algunas semanas o meses de trabajo técnico y cuando llegue la oportunidad podremos traer eso a la mesa de negociaciones. Pero no creo que haya llegado ese momento", agregó.

Las discusiones técnicas de la OMC, dijo, "deben volver al punto donde estaban antes del accidente de julio" y concentrase otra vez en asuntos fundamentales como la agricultura, subsidios internos y el acceso a mercados.
Esos capítulo son de lejos la gran traba para la Ronda de Doha, concebida con el supuesto propósito de ayudar a los países pobres del mundo a tener más acceso a los mercados de países ricos y encontrar su propia senda de desarrollo.

El apelativo "Ronda del Desarrollo de Doha" de este mecanismo de liberalización comercial, lanzado en 2001 en la capital de Qatar por la OMC, fue insistentemente recalcado igualmente por los invitados del G-20.

En la rueda de prensa, también manifestaron sus votos de confianza el comisario de Comercio de la Unión Europea, Peter Mandelson, y la representante de Comercio de Estados Unidos, Susan Schweb, además del ministro de Comercio de India, Kamal Nath, y el canciller brasileño, Celso Amorim, anfitrión y coordinador del G-20.

"El hecho mismo de haberse realizado, es en sí un hecho político importante", dijo Amorim sobre la cita.

"Estamos sacando al enfermo de la unidad de cuidados intensivos y colocándolo en la enfermería normal. Estamos tratando de dar inyecciones de ánimo", dijo Amorim más tarde sobre el clima reinante en el encuentro.

Flexibilidad es lo que hasta ahora ha faltado para negociar fechas finales para eliminación de subsidios agrícolas, tratamiento diferencial para los países menos desarrollados y para los que dependen de unos pocos "productos especiales", como el algodón africano o las bananas caribeñas.

Schwab también ratificó el interés del gobierno de su país en reanudar las negociaciones y buscar "puntos de convergencia", pues de lo contrario "todos
pierden".

Pero aclaró que esa "flexibilidad" sería sólo a cambio "de un mayor acceso a mercados".

Estados Unidos pide a los países en desarrollo más apertura para importaciones de productos manufacturados y de servicios, así como garantías de protección a la propiedad intelectual.

Para Mandelson, quien pide a Estados Unidos claras reducciones de aranceles agrícolas a ejemplo de lo ya aplicado en Europa, "lo que ha quedado claro" en la cita de Río es que "no hay ningún tema específico que pueda brindar una solución mágica para todos los problemas de las negociaciones".