15 de septiembre de 2006
Redacción Proceso Digital

  • Miles de capitalinos se volcaron, como todos los años, a presenciar los desfiles y las marchas de las bellas palillonas

Tegucigalpa - A pesar de que el número de instituciones educativas se redujo este año, los desfiles en conmemoración de los 185 años de independencia no desentonaron y fueron un espectáculo de fervor cívico y amor a la Patria por parte de los miles de estudiantes y espectadores que participaron en la jornada.

Como todos los años, miles capitalinos se olvidaron por un momento de la crisis económica y la galopante delincuencia y se volcaron a lo largo de la ruta en la que se desplazó el desfile de las bandas de guerra de unos 45 institutos de segunda enseñanza de la capital.

Los desfiles patrios, arrancaron al filo de las 8:00 de la mañana con la escolta de cadetes de la Escuela Militar Francisco Morazán.

Como es ya una costumbre, las bellas jovencitas que hicieron de palillonas y pomponeras acapararon la atención de los espectadores, especialmente de los caballeros. Las hermosas estudiantes levantaron los ánimos de la gente con sus cadenciosos movimientos y su gracia juvenil.

Las bandas de guerra no se quedaron atrás y ofrecieron un espectáculo de música aparte, y algunas como la de los institutos José Martí y Morazán, hicieron vibrar a los presentes y fueron las más aplaudidas por su presentación.

Llamó la atención, principalmente entre los niños, las mojigangas que algunos colegios incorporaron en sus pelotones.

Uno de las instituciones con mayor tradición y de los más esperados en los desfiles de independencia fue el Instituto Central Vicente Cáceres, pero este año tuvo una deslucida participación, posiblemente por el conflicto interno que prima en esa institución educativa desde hace algunos días.

La mayoría de los espectadores se concentraron en las instalaciones del Estadio Nacional “Tiburcio Carías Andino”, en donde el escuadrón especial de paracaidistas del ejército ofreció un espectáculo especial con sus saltos casi perfectos al engramado del coloso capitalino.

Férrea vigilancia
En esta ocasión los desfiles se desarrollaron en una relativa tranquilidad, gracias a la nutrida y férrea vigilancia que ejercieron los agentes de la Policía Nacional y efectivos de las Fuerzas Armadas a lo largo de la ruta, lo que evitó que los delincuentes hicieran de las suyas con los espectadores.

En algunos tramos se presentaron leves incidentes con algunos revoltosos que fueron rápidamente controlados por la policía y enviados a los reparos policiales. Por lo demás, la Patria vivió una jornada cívica que atrajo a miles de personas y que se prolongó hasta en horas del mediodía.

La jornada inició a muy tempranas horas en la Plaza Cívica “Francisco Morazán”, en donde el presidente Manuel Zelaya Rosales pronunció el tradicional grito: ¡Viva la independencia, viva la República!

Las principales autoridades del país y de la municipalidad de Tegucigalpa, encabezadas por el presidente Zelaya y el alcalde Ricardo Álvarez, se congregaron en la plaza central para iniciar con el protocolo de izar la Bandera Nacional y entonar las notas del himno nacional y de los demás países centroamericanos.

Luego de los actos protocolarios, las principales autoridades del país, entre ellos los representantes de los tres poderes del Estado y la plana mayor de las Fuerzas Armadas, se desplazaron al Estadio Nacional, en donde presenciarán el paso de los diferentes colegios públicos y privados que participaron en la celebración.