20 de septiembre de 2006
Por Dagoberto Rodriguez
Proceso Digital
drodriguez@procesodigital.hn

  • Negó tener vínculos con la empresa Petróleos de Venezuela (PDVSA), aunque admitió haber tenido contactos con el canciller venezolano

  • Argumentó que la medida es más que un acto administrativo que lleva un mensaje implícito de EE UU

  • Estas son decisiones totalmente orientadas a demostrar políticamente el poder del gobierno americano, asegura

Tegucigalpa - El ex presidente Rafael Leonardo Callejas reaccionó indignado a la decisión del gobierno de Estados Unidos de revocar su visa y calificó las causas que la motivaron como “inaceptables”, dejando entrever que hubo una intención o un mensaje implícito de exponerlo ante la opinión pública.

“Yo no tengo cuentas en Panamá, Suiza o Luxemburgo, para mi estas son decisiones totalmente orientadas a demostrar políticamente el poder del gobierno americano”, aseveró.

Callejas compareció esta tarde ante los medios de comunicación de Honduras, cuatro horas después de ingresar al país procedente de El Salvador, en donde tuvo que pernoctar la noche del martes, luego de ser detenido y expulsado del aeropuerto de Miami por las autoridades migratorias estadounidenses.

Su comparecencia tuvo lugar en un hotel de la capital ante un enjambre de periodistas, camarógrafos y fotógrafos de los diferentes medios de comunicación que se apretujaron en un pequeño cubículo.

A raíz del desorden que primó al inicio de la comparencia, Callejas tuvo que tomar el micrófono y pedir orden a los comunicadores para poder exponer sus argumentos en torno a la revocatoria de su visa.

Al lugar se hicieron presentes un numeroso grupo de políticos, ex funcionarios, activistas y simpatizantes del ex jefe de gobierno, quienes gritaron vivas cuando este hacía su ingreso al lugar.

Callejas comenzó agradeciendo el apoyo de sus amigos y familia y dijo que la situación que hoy enfrenta no es algo nuevo para él, sino más bien la segunda fase de “una profunda y grave falacia, alrededor de un tema que 12 años después de salir de la Presidencia de la República continúa latente”.

Expuso que, según sus fuentes, la visa le fue revocada el 15 de septiembre, pero la medida no le fue comunicada sino hasta que estaba a punto de ingresar a territorio estadounidense.

Criticó el hecho que la resolución del Departamento de Estado está basada en una legislación que presume culpabilidad y no inocencia, lo cual contradice el principio de inocencia y del debido proceso en el que se fundamenta el sistema jurídico de la sociedad estadounidense.

“La base fundamental de la sociedad americana es que todos sus ciudadanos sean sometidos al debido proceso de ley; es inaceptable para mi que el gobierno americano se tome la atribución, bajo cualquier circunstancia, de juzgarme a mi o a cualquier ciudadano que no sea de su país, en tribunales que son fuera del territorio de este ciudadano”, dijo.

A lo largo de su comparecencia el ex gobernante insistió que no ha cometido ningún delito en Estados Unidos y aunque las autoridades migratorias tienen la potestad de revocarle su visa, pero no tienen derecho a juzgarlo sobre hechos que no han sido probados en un tribunal competente.

“Lo digo con absoluta claridad, no soy un corrupto y el gobierno de EE UU y nadie podrá demostrar en ninguna circunstancia que he hecho acciones dolosos durante fui funcionario público”, afirmó.

Dijo que todos los juicios incoados en su contra en los últimos catorce años no han tenido nuevo, son los mismos antecedentes que había en 1995 y que hay en el 2006 y no hay nuevas pruebas, por lo que se preguntó por qué 12 años después se toman estas atribuciones y no lo hicieron en el momento determinado.

¿Qué ha cambiado en estos doce años para que se modifique la actitud del gobierno de Estados Unidos?, se preguntó.

Callejas criticó que estuvo detenido en las oficinas del Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security por sus siglas en inglés) por más de 20 horas, algunas de las cuales fueron contra su voluntad, ya que en el momento que aceptó no ingresar a EE UU tenía el derecho de retornar al país.

Sin embargo, aseveró que tuvo que cancelar cuatro vuelos y hasta última hora salió en un vuelo tardío a El Salvador, sin ninguna justificación.

Insistió que las autoridades norteamericanas no son jueces para juzgarlo, sino invitados diplomáticos y deben actuar en consonancia. Además, dejo claro que no tienen pruebas de que tenga bienes, recursos financieros extraordinarios o cuentas bancarias mal habidas en cualquier lugar del mundo.

“Quiero dejar bien claro que yo me he sometido al proceso judicial hondureño y el gobierno americano tiene derecho a revocarme la visa y no permitir la emisión, pero no a juzgarme, bajo ninguna circunstancia, porque no son magistrados ni jueces en el sistema judicial hondureño a donde he tenido acusaciones y de donde he salido bien librado”, dijo.

Agregó que la visa le fue revocada por un periodo de cinco años, tiempo durante el cual no podrá ingresar a EE UU.



Mensaje implícito y PDVSA
Por otro lado, Callejas aseveró que todo esto es más que un acto de acción administrativa del Departamento de Estado de EE UU, sino de carácter político que “puede llevar mensajes implícitos sobre los cuales nosotros debemos estar pendientes como nación y como ciudadanos, porque no es correcto que por esta vía se pretenda en su momento afectar dignidad de personas o doblegar políticas de Estado”.

Agregó que esa doble moral no es correcta en la conducción de las relaciones entre las naciones ni con los ciudadanos.

Expuso que hubo enormes coincidencias porque mientras estaba haciendo su declaración ante las autoridades migratorias, ya la noticia de la revocatoria de su visa estaba en los medios de comunicación hondureños.

“Yo no puedo dejar de creer de que no se haya notificado en su momento apropiado a las autoridades de la embajada americana en Honduras; voy aceptar de que no sabían ellos, pero lo que si estoy claro y seguro es que el Departamento de Estado revocó la visa el 15 de septiembre y me dejo viajar el 18 de septiembre”.

Por otro lado, Callejas aclaró que no tiene ninguna relación ni directa ni indirecta con Petróleos de Venezuela (PDVSA), aunque reconoció haber sido socio minoritario de la compañía distribuidora de combustibles DIPPSA, y también aceptó que en algún momento platicó con el canciller de Venezuela en condición de representante de una empresa canadiense.

“Dejo claro de manera absoluta de manera absoluta y total que no tengo ninguna relación con PDVSA ni directa ni indirecta y si en un momento tuve participación fue como accionista minoritario de la empresa DIPPSA, la cual fue comprada por don Henry Arévalo”, apuntó.

Aclaró que en las pláticas que sostuvo con el canciller venezolano fue en condición de representante de intereses canadienses y nada tuvieron que ver con operaciones comerciales o la adquisición de petróleo hacia Honduras.

También aseguró que no tiene juicios pendientes en Estados Unidos ni relaciones comerciales con ningún ciudadano americano en territorio estadounidense, pero admitió que representa “con buen suceso y en óptimas relaciones”, empresas norteamericanas que hacen operaciones comerciales en Honduras.

Callejas insistió que no cometió ningún acto de corrupción como presidente de la República y tampoco hay ninguna evidencia que sustente las denuncias en su contra por los casos de Brazos de Honduras, Comunitas y el escándalo de “El Chinazo”, de los cuales ha sido absuelto en los tribunales pertinentes.

El ex gobernante admitió que esta situación afecta la imagen del Partido Nacional y de la Federación Nacional Autónoma de Fútbol de Honduras (Fenafuth), de la cual es presidente, pero por lo pronto descartó renunciar de los cargos directivos que ostenta en ambas instituciones.

También descartó entablar demandas en contra del gobierno de Estados Unidos por esta situación y reiteró que es un derecho potestativo de ellos. “No es un asunto que voy a continuar ni voy a perseguir jurídicamente”.