Impacto de huracanes
en México podría aumentar
por subida del nivel del mar

   

26 de septiembre de 2006

México - La subida del nivel del mar es según científicos y ecologistas la principal amenaza que el cambio climático plantea a México, por su posible impacto sobre los frecuentes huracanes que azotan cada año los litorales del país.


Los expertos del Centro Nacional para la Prevención de Desastres (CENAPRED) se han fijado como objetivo a medio plazo "mapear" las áreas de riesgo en zonas costeras y ribereñas para prevenir futuras desgracias causadas por huracanes, tormentas o desbordamientos.

Las áreas más afectadas por la subida de las aguas podrían ser el sureste (Quintana Roo, Yucatán y Campeche, en el Golfo de México) y el litoral Pacífico en casi toda su extensión, afirmó el subdirector de Riesgos Hidrometeorológicos del CENAPRED, Martín Jiménez.

El experto no descarta que México pudiera sufrir un "tsunami" y recuerda que con el terremoto de 1985, de 7,9 grados en las escala Richter, el puerto de Lázaro Cárdenas en Michoacán (suroeste) sufrió el embate de una ola gigante.

El estado de Colima, bañado por el Pacífico, también sufrió este fenómeno en 1932, en lo que se llamó la "ola verde de Coyutlán" y que causó decenas de muertos.

Los efectos del cambio climático en México "no son bruscos", según Jiménez, ya que aparte de la elevación del nivel de las aguas la afectación se traducirá en la subida o descenso de uno o dos grados en las temperaturas durante las próximas décadas.

Los ecologistas, por el contrario, se muestran preocupados por los posibles efectos del calentamiento global en México y se hacen eco de las inusuales granizadas, los desbordamientos de ríos y las olas de calor que ha sufrido el país este año.

"En algunas zonas el mar se introducirá hasta 40 kilómetros tierra adentro", predijo el coordinador de la campaña de energía y cambio climático de Greenpeace-México, Arturo Moreno.

Desde la organización ecologista se critica con dureza la política de prevención de desastres del Ejecutivo de Vicente Fox, a las que se califica de "desastre político".

"No existen políticas preventivas, sólo reactivas, de emergencia, y no son eficientes", criticó Moreno, quien señaló que la reconstrucción de zonas afectadas resulta más cara que la adopción de medidas de prevención.

Los cálculos de los ecologistas apuntan a que sólo en el 2005 los huracanes "Wilma" y "Stan" causaron daños por valor de 3.500 millones de dólares, mientras que entre 1980 y 1999 los daños por huracanes fueron de unos 4.500 millones.

Moreno criticó diversas políticas del Ejecutivo que, en su opinión, aumentan la vulnerabilidad de México frente a los efectos del cambio climático.

"Se incentiva el cultivo en laderas montañosas, con lo que se eliminan los bosques y una situación de lluvia intensa vuelca el agua hacia los asentamientos", explicó el experto.

A este respecto señaló que la devastación causada en Chiapas (sur) por "Stan" el año pasado se vio magnificada por este factor, y que tampoco descarta un desastre similar al "Katrina" en México, tesis que apoya un estudio de expertos mexicanos y estadounidenses.

La crecida del Mississippi que inundó Nueva Orleans (EEUU) hace poco más de un año podría tener un análogo en Ciudad del Carmen y Villahermosa, al sureste de México y en el delta de dos ríos, si un eventual desbordamiento se aliara con la destrucción de manglares en la zona.

Greenpeace propone elaborar mapas de riesgo y sistemas de alerta temprana, un ordenamiento territorial más estricto que no permita asentarse en zonas peligrosas, reestructurar la normativa sobre suelo cultivable y crear leyes sobre cambio climático.

Respecto a los mapas de riesgo, el subdirector de Riesgos Hidrometeorológicos del CENAPRED reconoce que por ahora sólo las principales metrópolis y algún municipio grande disponen de ellos, pero que es un tema en el que se están concentrando los esfuerzos.

Jiménez también recuerda que desde el 2000 México dispone de un sistema de alerta temprana contra ciclones tropicales, el SIATCL, que permite establecer los niveles de alerta y poner sobre aviso a la población civil.

El experto asegura que, al igual que antes se intentó que las construcciones se adaptasen a las normas sobre seísmos tras el siniestro de 1985, ahora se trabaja en materia de vientos e inundaciones.

"Lo importante es no volver a reconstruir la vulnerabilidad", afirmó. EFE