“No meto las manos al fuego
ni por mi mujer”: Bonano

 
09 de abril de 2007

Tegucigalpa - El ministro de Obras Públicas, Transporte y Vivienda, José Rosario Bonano, dijo hoy que no mete las manos al fuego ni por su mujer ni por ningún funcionario de su administración que podría estar cometiendo actos de corrupción en la ejecución de obras públicas.

“Yo tampoco puedo decirte yo meto las manos al fuego ni por la mujer, porque uno no sabe, entonces no se puede hacer eso, yo creo que uno debe ser responsable por los actos que uno hace, entonces no puedo decir que meto a las manos al fuego por todos porque no tengo pruebas”, declaró el alto funcionario de la administración de Manuel Zelaya.

José Rosario Bonano


“Yo quiero decirte que yo puedo meter las manos por las mías, pero yo no puedo meter las manos por otros, si yo soy dueño de mis actos y yo te puedo decir si vos tenés las pruebas para que me vengas a decir mire a este contratista le pidieron el 10 por ciento inmediatamente lo trozamos, al director, a quien sea, al más bonito, al más pintado, nosotros no tenemos problemas con eso”, señaló.

Agregó que el problema es que “si se dice por maldad, se dice solo por conjeturas, solo por causar una calumnia no es cierto que debemos actuar así, yo creo que en esta administración queremos ser lo más transparente posible”.

“Yo te puedo poner mi procedimiento, mi persona a prueba. Yo no tengo miedo que venga el TSC, aquí puede venir a la hora que quiera”, indicó.

También negó que él esté en la quiebra económica y que pretenda resolver desde la SOPTRAVI sus problemas económicos.

“Yo no he venido a resolver mis problemas aquí, yo tengo compañías, tengo empresas, estamos trabajando, no le estamos robando a nadie y eso lo puedo decir públicamente aquí, nosotros no hemos venido aquí a robar ni ha resolver nuestros problemas”, apuntó.

Dijo que él “no es un arruinado” y que no le molesta que digan que debe o no debe, al tiempo que declaró que él no tiene que dar cuentas al público de su pecunio, su trabajo y su sudor personal. “Yo ha nadie le he robado un peso”, aseveró.

Bonano reaccionó hoy molesto por los constantes cuestionamientos a su administración y denuncias de irregularidades en la ejecución de algunas obras públicas a cargo de la dependencia estatal que él dirige.

También expresó su malestar por el anuncio del Tribunal Superior de Cuentas (TSC), organismo que, ante las constantes denuncias de irregularidades, anunció una investigación en esa dependencia estatal.

“Estamos aquí para recibir a cualquiera de los entes contralores del Estado”, dijo el alto funcionario en una entrevista para la radio HRN que emite desde Tegucigalpa, al tiempo que pidió a los funcionarios del TSC “que sean responsables también porque no pueden hablar de hechos que no han sucedido o que ellos tampoco han constatado”.

“No creo que (el presidente del TSC, Ricardo) Galo Marenco diga que va a venir aquí a identificar ese tramo que es Tegucigalpa – Danlí (región oriental) sino se ha terminado tampoco el contrato”, comentó.

Asimismo se defendió de los cuestionamientos de diversos sectores a la construcción de la carretera Tegucigalpa – Danlí, considerada por muchos un monumento a la corrupción estatal.

Reconoció que este Gobierno debió renegociar el contrato de construcción de esa obra, tras hacer énfasis que el mismo se firmó cuatro años atrás y que el mismo posee cláusulas calificadas por él como “leoninas” para el Estado de Honduras.

Aseguró que están haciendo “que se cumpla la ley (…) haciendo uso de las cláusulas y las fianzas que prestan las compañías para la calidad de obras”.

También se defendió de los cuestionamientos por el mal estado de algunas carreteras del país, entre ellas la que conduce a la ciudad de Yoro, en el norte del país.

“Allí lo que te vas a encontrar es una falla transversal en la carretera (…), en el país creo que tenemos once fallas, pero que no es una falla del Gobierno, o sea, estamos tratando de hacer lo mejor, pero cuando vos tenés una falla geológica transversal a una carretera no es muy fácil repararla”, señaló.