Países latinoamericanos
piden más voto en el FMI

 

14 de abril de 2007

Washington - Los países latinoamericanos pidieron hoy una reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI) que resulte en más voto para los países en desarrollo y alertaron que está en juego la legitimidad del organismo.

"Tristemente, parece que estamos destinados a un cambio cosmético que podría eventualmente ser vendido como un hito en la mejora de la legitimidad del Fondo", advirtió la ministra de Economía de Argentina, Felisa Miceli, en nombre de Perú, Paraguay, Chile y Bolivia, además de su propio país.

Miceli hizo esa advertencia en la sesión semestral del Comité Monetario y Financiero Internacional (IMFC, en inglés), el órgano que dirige la estrategia del Fondo.

El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, adoptó un tono menos ominoso, aunque aún así advirtió que la reforma no debería resultar en una "redistribución" del voto que actualmente poseen los países en desarrollo, mientras se mantiene o incluso aumenta el "ya excesivamente grande" porcentaje de las economías desarrolladas.

Mantega, quien intervino en el IMFC en nombre de Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guayana, Haití, Panamá, Surinam y Trinidad y Tobago, constató que existen "señales promisorias de progreso" en el debate sobre la reforma.

El ministro brasileño mencionó como un avance que se considere de forma "seria" usar en la nueva fórmula para el reparto del poder el Producto Interno Bruto (PIB) medido con base en la paridad de poder de compra (PPP, en inglés), que elimina las distorsiones por las diferencias en los niveles de precios.

Otra de las ideas es adoptar un "factor de compresión", que redistribuiría parte de los votos de las economías más grandes a los países pequeños.

Por su parte, Miceli sugirió usar un sistema de "doble mayoría", en el que para tomar decisiones es necesario el apoyo de una mayoría de los votos con base en el peso económico de los países y una mayoría del apoyo de los países miembros sobre la base de un voto por nación.

En su intervención, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, pidió "acciones atrevidas para aumentar el voto de países emergentes dinámicos".

"Reformas marginales que no alteran de forma fundamental el reparto de cuotas son insuficientes", remarcó.

Paulson reiteró que EEUU renunciará a cualquier aumento de su propio poder de voto, que actualmente ya le da poder de veto en las decisiones más importantes, y pidió a otros países industrializados hacer lo mismo.

El actual sistema de reparto de poder, creado en 1944, beneficia especialmente a los países pequeños europeos, que son los más reticentes a que se cambie la fórmula.

Nout Wellink, gobernador del banco central de Holanda, enfatizó que la nueva ecuación debería mantener el cálculo del PIB con base en los precios de mercado, así como valorar la "apertura", dos factores que le benefician.

"La apertura en términos comerciales y financieros debería incluirse en la nueva fórmula de la cuota", dijo ante el IMFC. EFE