27 de abril de 2007
Redacción Proceso Digital

Tegucigalpa – El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dijo hoy que no apoyó el movimiento de protesta de los taxistas por ser “irreflexivo e injusto”, y que por esa razón no les llevó burritas, como lo hizo hace dos años cuando ese gremio hizo una protesta similar contra el gobierno del entonces presidente del país Ricardo Maduro.

En una entrevista con el periodista de la televisión hondureña Eduardo Maldonado, el mandatario expuso que dos años atrás acompañó a los taxistas en las calles de Tegucigalpa “porque había habido un zarpazo terrible en contra de los precios de los combustibles, y era un zarpazo en contra de la población, un hecho increíble, los taxistas se fueron a las calles y todos los apoyamos”.

Dijo que en esta ocasión no lo hizo “porque este año es una toma injusta, pero sí tienen por lo menos mi solidaridad para las causas justas que ellos siempre han emprendido, creo que en este momento están equivocados y nosotros no podemos negociar con alguien que está tomando una acción de fuerza”.

Es totalmente contrario a lo que sucede hoy, agregó, “no es una lucha con apoyo popular porque nadie les ha incrementado los costos a los combustibles, más bien les hemos rebajado los precios, más bien estamos subsidiando los precios de los combustibles, que por eso tenemos serios problemas y discusiones con el Fondo Monetario”.

Sin embargo, en respuesta al sacrificio que está haciendo el Gobierno para acompañar a los consumidores para que no haya un aumento de tarifas, para que no se les incrementen los costos de su vida los taxistas en una forma irreflexiva deciden paralizar la capital, cuando es un Gobierno que ha dialogado permanentemente con ellos”.

“Creo que ellos están actuando en una forma injusta, en una forma inconsecuente con nosotros, lo cual no es conveniente para la ciudadanía y no están contribuyendo al desarrollo del país sino que están provocando una crisis ante la cual nosotros tenemos obligatoriamente que acudir a los organismos de seguridad para restablecer el orden y la paz, que es nuestro deber y responsabilidad”.

Advirtió que al que violente la ley se le aplicará la ley y que no cederá a ese tipo de presiones.

Anunció para el miércoles de la próxima semana una reunión con los representantes de todos los sectores del transporte, y aclaró que esta es una cita que ya estaba programada con anterioridad.



“Yo soy amigo, soy hermano, soy solidario con la gente pero tengo que mantener el orden bajo cualquier costo (…), todas las tomas en Honduras, hay una orden que di al ministro de Seguridad desde mi primer día de Gobierno, todas las tomas Usted tiene que desalojarlas inmediatamente, empezar el diálogo y desalojarlas, eso tiene una orden él desde el principio del Gobierno”, apuntó.

El gobernante liberal, a quien dos años atrás se le vio circular en una lujosa motocicleta apoyando a los taxistas, estableció que los problemas de Honduras en este momento no los ocasiona el Gobierno, que es un aliado de las causas justas.

Añadió que “los problemas de Honduras los ocasionan los intereses particulares que quieren hacerlos prevalecer, sean económicos o gremiales sobre los intereses de la colectividad de Honduras”,

Los taxistas paralizaron desde tempranas horas de hoy la capital hondureña para demandar el cumplimiento de su promesa de campaña electoral del presidente Zelaya de reducir en al menos seis lempiras los precios de los combustibles.

Unas tres horas después de haber iniciado la protesta, as autoridades de seguridad iniciaron un desalojo violento de los taxistas que bloquean varias calles y avenidas de Tegucigalpa.

Cuando ya había iniciado el desalojo, el ministro de Seguridad, Álvaro Romero, compareció en una cadena de radio y televisión, en la que llamó a los taxistas a suspender la protesta, ir a la mesa de diálogo, caso contrario, amenazó, se haría uso de la fuerza para restablecer la normalidad.