28 de abril de 2007
Redacción Proceso Digital

Tegucigalpa - Un inusual y amplio despliegue de efectivos de las Fuerzas Armadas en las principales calles y salidas de la capital hondureña, causó hoy el asombro y el recelo de los capitalinos, poco acostumbrados a este tipo de movilizaciones.

Cientos de soldados y tanquetas fueron desplegados en los bulevares y puentes de la ciudad desde el viernes y madrugada del sábado, luego que decenas de taxistas bloquearan las principales avenidas de la ciudad.

Los taxistas, que exigen al gobierno una rebaja al precio del galón de combustible de, al menos seis lempiras, fueron desalojados violentamente la tarde del viernes por el ejército y la policía, obedeciendo instrucciones del presidente Manuel Zelaya.

Zelaya dijo que no negociara bajo presión y calificó la acción de los ruleteros capitalinos como impopular.

Durante su campaña a la Presidencia, el actual gobernante apoyó un paro de los taxistas que exigían rebajas a los combustibles durante la gestión del ex presidente Ricardo Maduro e incluso envió “burritas” (raciones de comida) a los protestantes.

Esta vez la moneda se le dio vuelta al ahora mandatario, quien la mañana del viernes enfrentó la segunda movilización masiva de trabajadores del transporte público de taxis por rebajas en el galón de gasolina.

La toma de las vías públicas se prolongó por espacio de dos horas, pero tras frustradas negociaciones con los líderes del movimiento, los protestantes fueron desalojados por la fuerza de las vías públicas.

Luego del desalojo violento, los taxistas amenazaron con volver a las calles si el gobierno no responde a sus peticiones. Hasta la tarde del sábado, los dirigentes esperaban el llamado a la mesa del diálogo.

A raíz de la amenaza latente que los taxistas vuelvan a las calles, el alto mando militar recibió instrucciones de resguardar los principales bulevares de la ciudad, puentes y salidas al interior del país.

Una fuente militar que pidió el anonimato informó a Proceso Digital que soldados de las unidades militares de los departamentos de El Paraíso, Olancho y Choluteca, así como equipo logístico y tanquetas, han sido movilizadas a la capital para evitar nuevos disturbios.

Al parecer, el gobierno está tomando precauciones ante la posibilidad que otros sectores se unan a la lucha de los taxistas, aprovechando las marchas que se realizarán el 1 de Mayo a propósito del Día del Trabajo.

La movilización de efectivos se realizó la mañana y tarde del viernes y durante madrugada del sábado y su permanencia en la capital se mantendrá hasta “segunda orden”, afirmó la fuente castrense.

Uno de los oficiales acantonados en la salida de la carretera al sur, a la altura de la colonia Loarque, y que solo se identificó por su apellido Oseguera, confirmó a este medio que la orden es mantenerse en la ciudad capital “hasta nuevas órdenes”.

Dijo que su batallón pertenece a la Primera Brigada de Infantería de Choluteca, pero hay otros regimientos de otros departamentos del país.

El militar apuntó que la orden del alto mando es no dejar que grupos de presión se posesionen de las principales salidas al interior del país o que pretendan tomarse puentes u otros bienes estatales, y que actúen con fuerza si es necesario.

Muchos capitalinos consideraron la amplia movilización militar de innecesaria, ya que consideran que la represión y la intimidación por medio de las armas, no es la forma de enfrentar el descontento popular por las alzas constantes a los combustibles y a otros productos de primera necesidad.

Para algunos consultados, este tipo de despliegues militares hacen recordar los aciagos años de los golpes militares y contradicen los postulados del “Poder Ciudadano” que llevó a la presidencia a Manuel Zelaya Rosales.