Tanquetas no atemorizarán a trabajadores en su día

 

30 de abril de 2007
Redacción Proceso Digital

  • “Mel” recurre a la fuerza porque no puede cumplir promesas, dice dirigente obrero

Tegucigalpa – La militarización de la capital hondureña y las acciones de fuerza ordenadas por la administración del presidente Manuela Zelaya contra el gremio de los taxistas no atemorizarán a los trabajadores que se preparan para conmemorar mañana el “Día internacional del trabajo”, dijeron hoy dirigentes.

Asimismo consideraron que el presidente Zelaya ha recurrido a manifestaciones de fuerza contra los sectores populares porque no tiene capacidad para cumplir con sus promesas de campaña electoral.

Las movilizaciones se celebrarán en diferentes regiones del país, en las que los trabajadores gritaran su descontento con la administración liberal y reclamarán, por enésima vez, el cumplimiento de las ofertas políticas que hizo en su campaña electoral el actual Gobernante.

Los dirigentes obreros señalaron que las manifestaciones de mañana se celebrarán como están programadas a pesar de la militarización de la capital hondureña, ordenada por el presidente Zelaya para prevenir, según las justificaciones oficiales, posibles manifestaciones del gremio de los taxistas, que demandan una rebaja en los precios de los carburantes.



“Las tanquetas no pararan las movilizaciones, aun con las tanquetas en las calles vamos a salir a exigir nuestras demandas”, declaró a Proceso Digital Juan Barahona, presidente de la Federación Unitaria de Trabajadores de Honduras (FUTH) y coordinador del Bloque Popular, una coalición de patronatos, organizaciones sindicales y gremios profesionales, entre otros.

El dirigente dijo que la militarización de Tegucigalpa y la acción de fuerza de las autoridades en contra de los taxistas que el viernes anterior bloquearon calles y avenidas de la capital, le hizo recordar la década de los años 80 del siglo pasado cuando el gobierno del también liberal Roberto Suazo Córdova y el entonces jefe de las Fuerzas Armadas Gustavo Álvarez Martínez “sacaban las tanquetas a las calles para reprimir al pueblo y a los organismos defensores de los derechos humanos”.

“Es un retroceso, se está retrocediendo a los año 1982, 1984, 1985 que fueron años muy duros para la clase trabajadora”, señaló.

El Estado hondureño ha reconocido que en esa época desaparecieron al menos 184 hondureños y extranjeros por motivos políticos.

Barahona también cuestionó al Gobierno por ordenar el viernes una cadena nacional de radio y televisión para repetir por casi una hora un mensaje del ministro de Seguridad, Álvaro Romero, en el que pedía a los taxistas deponer las protestas “en un tiempo prudencial”, potenciar el diálogo.

El dirigente sindical dijo que ese “es un abuso al pueblo” y que la cadena se dio “para esconder la gran represión que se le dio a los taxistas, eso es injusto, a eso solo se puede llamar represión y garrote de un gobierno que dice ser del poder ciudadano”.

En su opinión, se sometió al pueblo a estar escuchando las mismas cosas del Gobierno para evitar que los medios de comunicación transmitieran las noticias y la realidad de los hechos.

Barahona también dijo que el Gobierno de Zelaya no se diferencia en nada con las administraciones del Partido Nacional.

“No hay diferencia de este Gobierno con los anteriores, es un gobierno neoliberal que está sometido a los dictámenes de organismos internacionales, a lo que dice la embajada de Estados Unidos, es igual a los anteriores”, recalcó.

Promesas incumplidas
El secretario general adjunto de la Central General de Trabajadores (CGT) compartió, por su parte, algunos de los criterios de Barahona en cuanto a la administración Zelaya.

Es un Gobierno, dijo, en el “que Todavía se ven demasiadas promesas y pocos cumplimientos”, una administración en la que se “manejan algunas cifras que no nos convencen”.

“La corrupción sigue campante, hay un alto grado de inseguridad y de desempleo”, comentó.

“Me parece que los problemas de hoy se profundizan mas, la situación del país en vez de superarse mas bien pareciera que va hundiéndose el país”, añadió.

Consideró, al igual que Barahona, que los “Gobiernos liberales y nacionalistas solo se diferencian por el color; las mismas promesas, las mismas mentiras, la misma mica en diferentes ramas, han seguido los mismos modelos del Neoliberalismo”, declaró.

“Aquí la diferencia son los colores, lo que fue bueno para unos es malo para otros, la situación de los pobres y los trabajadores sigue peor”, apuntó

Caballero también criticó la militarización de la ciudad capital bajo el pretexto de evitar posibles acciones de protesta del gremio de los taxistas.

Calificó la acción de contradictoria, ya que dos años atrás Zelaya apoyó una acción similar de los taxistas en contra de la administración del entonces presidente del país Ricardo Maduro.

Con esa acción el mensaje que nos dan “es que cuando están en la oposición están con el pueblo, pero cuando están en el poder están en contra”.

No a la privatización
La marcha del Primero de Mayo iniciará en las inmediaciones de la Casa Barahona en el barrio La Granja de Tegucigalpa y concluirá en La Plaza Francisco Morazán, en el centro de la ciudad.

En la marcha se reiterará la oposición de las organizaciones obreras a la privatización de los servicios públicos, se exigirá al Congreso Nacional la aprobación de la Ley Forestal y la Ley de Telecomunicaciones, y demandarán más empleo y una lucha frontal contra la pobreza.

En otras regiones del país se unirán a la protesta patronatos y pobladores para demandar atención a los principales problemas sociales de sus comunidades.

En San Pedro Sula, la Colectiva de Mujeres Hondureñas (CODEMUH) reclamará reformas al Título V del Código del Trabajo, que propone cambios en relación a los nuevos riesgos laborales que enfrentan los y las trabajadores hondureñas en el desarrollo diario de su trabajo.