Soldados
del Ejército se han desplazado hasta el lugar del siniestro
para ayudar a los servicios de rescate. Los bomberos han instalado
torres de iluminación en la escena tras caer la noche para
poder continuar con las labores de búsqueda de supervivientes.
El convoy, que al parecer se desplazaba a mucha más velocidad
de la permitida cuando debía tomar una curva, se empotró
contra uno de los edificios de viviendas de la zona y dos de sus
vagones quedaron literalmente incrustados en los bajos del inmueble.
Allí es donde se realizaban los últimos trabajos
de rescate, con grandes dificultades técnicas debido al
amasijo de hierro y plástico en que quedaron convertidos
esos dos vagones.
Según indicó la cadena de televisión nacional
NHK, que citó fuentes de los equipos de rescate, éstos
habrían localizado con vida a cuatro de los pasajeros que
ocupaban esos trenes de cabecera, donde al parecer también
se encuentra el conductor del convoy, un joven de 23 años.
Exceso
de velocidad
El
accidente se produjo cerca de las 09.20 de la mañana (00.20
GMT) cuando el tren se encontraba cerca de un cruce entre las
estaciones de Amagasaki y Tsukaguchi, en la línea de tren
de Fukuchiyama.
Las primeras investigaciones apuntan a que el tren, que presentaba
un ligero retraso, se acercó a la curva donde ocurrió
el accidente a mayor velocidad de la permitida. Según indicaron
los expertos de la compañía de ferrocarril JR West
propietario del convoy, para que un tren descarrile en esa zona
tiene que haber superado los 133 kilómetros por hora, siendo
la velocidad máxima estipulada para tomar ese tramo de
curva de 70 kilómetros por hora.
Además, tal y como explicaron los especialistas, el sistema
de control de esa parte de la línea donde se produjo el
accidente es uno de los más antiguos del país y
no activa el frenado automático de las máquinas
cuando se sobrepasa el máximo de velocidad permitida.
Numerosos pasajeros señalaron que el tren se desplazaba
a mucha mayor velocidad de la habitual cuando el convoy abandonó
la estación de Itami, como si tratara de recuperar el tiempo
perdido poco antes.
Según los primeros análisis, en esa estación,
el tren de cabecera sobrepasó en ocho metros el andén
y su conductor tuvo que realizar una maniobra de retroceso a fin
de que los pasajeros pudieran acceder a todos los vagones.
Los técnicos aventuran que el conductor, con apenas once
meses de experiencia, pudo intentar ganar el tiempo perdido acelerando
el convoy, con un resultado catastrófico al tratar de dar
la citada curva.
El propio ministro de Transporte e Infraestructuras, Kazuo Ktagawa,
inspeccionó hoy el lugar de la tragedia, donde cinco inspectores
del departamento de Accidentes Ferroviarios trabajan contrarreloj
para averiguar las causas reales del descarrilamiento.
Otra de las teorías aventuradas a lo largo del día
señaló que el tren pudo encontrar algún obstáculo
en los rieles, según dedujeron los inspectores al observar
una prolongada marca de fricción habitual en estos casos,
indicó la empresa JR West.