Emiliano
Isidro Flores, de 33 años; Ciriaco Núñez Reyes, 32,
y David Reyes Flores, 22, eran originarios de Reitoca, Francisco Morazán,
y residentes en la colonia Unidad y Fuerza de Comayagüela.
El
trío murió por la fuerte explosión. Flores y Núñez
expiraron al instante y sus cadáveres quedaron tendidos a la orilla
del pavimento, mientras que Reyes fue llevado al hospital militar y luego
al Hospital Escuela, pero no logró sobrevivir.
Núñez
resultó con las manos cercenadas y el pecho destrozado. El cuerpo
quedó cerca de Flores.
Otro
obrero de nombre Francisco, quien siempre los acompañaba, se salvó
de milagro, porque decidió no presentarse a trabajar.
Elementos
del Escuadrón Antibombas tras una inspección confirmaron
que era una granada M-67 de fabricación norteamericana y exclusivamente
de uso militar, la que, según el capitán Darwin Álvarez
Ortez, tiene una capacidad de alcance de 15 a 25 metros a la redonda.
LOS
HECHOS
Los
obreros trabajaban como ayudantes de albañiles en la remodelación
de una residencia en la aldea de Mateo, para lo cual partían alrededor
de las seis de la mañana y recorrían unos tres kilómetros
para llegar al punto en donde los recogía el vehículo que
los transportaba a la aldea, en el que también viajan otros 11
compañeros procedentes de otros sectores de la capital.
Una
hora más tarde y cuando se aproximaban al punto de espera, frente
a las instalaciones del Primer Batallón de Infantería, aparentemente
Núñez halló un estuche con la forma de una especie
de tubo de madera y cartón comprimido, el luego tiró del
dispositivo, el que explosionó.
Los
cadáveres de Núñez y Flores fueron levantados después
del reconocimiento legal por empleados del Ministerio Público y
agentes de la Policía Nacional, para posteriormente trasladarlos
a la morgue capitalina, de donde los retiraron los parientes.
El
albañil Francisco Rodríguez, quien era compañero
de trabajo de los infortunados, relató que estaba en el anillo
Periférico, cerca de la Academia Nacional de Policía, Anapo,
esperando la llegada del automóvil cuando escuchó la explosión.
“Yo
escuché el gran bombazo, pero no le puse mucha atención,
porque pensé que estaban practicando en el batallón, pero
al llegar acá miré a los muchachos que estaban tirados en
la orilla de la carretera”, expresó.
Hermelinda
Reyes Flores, compañera de hogar de Ciriaco Núñez
Reyes y hermana de David Reyes Flores, recordó que su marido se
despidió diciéndole “nos vemos en la tarde”.
Artefacto
cazabobos
La
hipótesis de la policía es que los obreros hallaron la granada
y la activaron.
El inspector Miguel Martínez Madrid, portavoz de la Policía
Metropolitana, explicó que posiblemente sea un artefacto cazabobos,
ya que este tipo de granadas vienen en un tubo de cartón comprimido
y madera, en el que si se guarda con presión y se le quita la espoleta
se convierte en explosivo.
Cuando
una persona no sabe que se trata de un cazabobos lo primero que hace es
abrir el dispositivo, por lo que se produce la detonación.
Diario
La Prensa 16 de abril de 2005
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