En su
discurso, el gobernante señaló que Bolivia se encuentra
en uno de los momentos "más difíciles" de
su historia y lamentó que en el país se ha llegado
a un punto en el que no se cumple la ley y en el que "unos
pocos están imponiendo su criterio" sobre el resto de
la población.
En
marzo pasado, el presidente boliviano presentó por primera
vez su renuncia al Congreso, que la rechazó.
El
pronunciamiento del mandatario se produjo a las 21.30 horas locales
(01.30 GMT), después de sostener una reunión con el
Alto Mando de las Fuerzas Armadas en el Palacio de Gobierno de La
Paz.
Según
la Constitución, en caso de que el Congreso apruebe la renuncia
de Mesa, la sucesión presidencial recae en el presidente
del Congreso, en segundo lugar, en el de los Diputados, y en último
lugar, en el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo
Rodríguez, el único de los tres habilitado para convocar
a elecciones.
"Creo
que mi responsabilidad es decir hasta aquí puedo llegar"•,
indicó el gobernante tras analizar la situación en
la que se encuentra el país, bloqueado por las protestas
en las carreteras.
"Mi
decisión es presentar mi renuncia al cargo de presidente
de la república", anunció.
Mesa
añadió que en sus casi 20 meses al frente del país
trató de "definir una agenda que le diera al país
un nuevo horizonte".
"Creí
que era indispensable construir un escenario de convivencia después
de la violencia y de la intolerancia", dijo.
El
mandatario asumió el poder en octubre de 2003 en sustitución
de Sánchez de Lozada, tras una violenta convulsión
social que se resolvió con un saldo de 60 muertos y 142 heridos.
Según
Mesa, la dimisión tiene como objetivo lograr que "la
sociedad boliviana tome conciencia de que el desprendimiento tiene
que ser genuino".
"Esto
implica la necesidad de que el Congreso Nacional pueda reunirse"
y que lo haga "en el más corto plazo", dijo, en
un claro pedido a los manifestantes que un día más
cercaron la Plaza Murillo, donde está el Palacio de Gobierno
y el Legislativo.
Además,
excluyó su salida del país y sostuvo que su responsabilidad
terminara el día en que el Parlamento lo decida.
"No
estoy dejando mi responsabilidad. Estoy aquí y estaré
aquí. No está en mis ideas viajar a Miami o a Washington",
señaló.
Su
antecesor, Sánchez de Lozada, huyó a Estados Unidos
después de dimitir y se encuentra en ese país desde
entonces.
Recordó
que en su mandato se realizó un referéndum sobre la
política energética que derivó en la promulgación
de una nueva Ley de Hidrocarburos que aumenta la carga tributaria
y la intervención del Estado en el sector.
"Después
de esa promulgación, un núcleo determinado ha buscado
y está buscando una solución por la vía de
los hechos para forzar a un determinado resultado", anotó
en alusión a los sectores movilizados que piden la nacionalización
del gas y el petróleo nacionales.
Por
último, manifestó que "respetar la vida, respetar
el valor más sagrado de todo ser humano debiera ser nuestro
norte fundamental y ha sido mi compromiso con Bolivia".
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