Explotación
Unos 350 mil niños sacrifican estudios por trabajo en el país
  

Tegucigalpa. Más de 350.000 niños hondureños sacrifican sus estudios por el trabajo se informó hoy, viernes, en una conferencia sobre "Trabajo infantil doméstico: el caso de Honduras.

En el evento participaron representantes de instituciones públicas y privadas que tienen relación con el trabajo infantil.

Rigoberto Astorga, representante regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), dijo que el trabajo infantil doméstico es uno de los más extendidos y a la vez uno en los que menos se conocen los peligros y riesgos a los que se expone la población infantil.

Añadió que hay tres categorías de trabajo infantil que deben eliminarse: el realizado por niños cuya edad es inferior a la mínima fijada en la legislación nacional, las incuestionables formas peores de trabajo infantil definidas internacionalmente y el trabajo que sea perjudicial para el bienestar del niño, el peligroso.

El experto resaltó que en muchos casos las condiciones de trabajo de los niños es de 16 horas diarias, por un salario que es muy bajo o inexistente, a lo que se suma el aislamiento y la pérdida de contacto con sus familias.

De los más de 350.000 niños que sacrifican sus estudios por el trabajo, 20.000 de ellos lo hacen en el trabajo infantil doméstico.

Este año, el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT-IPEC) ha hecho un llamamiento para que en Honduras se reflexione sobre este problema en sus diversas manifestaciones.

Además se han hecho propuestas globales de soluciones a sus causas y efectos.

Según datos de OIT-IPEC, en 2002 se registraron en Honduras 367.405 niños y niñas trabajadores en la Población Económicamente Activa (PEA), lo que representa el 15,86 por ciento del grupo poblacional con edades entre cinco y 17 años.

A eso se suma el número de niños y sobre todo niñas, que no están en la PEA, pero que realizan labores domésticas en sus propios hogares, en tal grado que interfiere con su educación.

De los niños y niñas trabajadores en la PEA, el 73,6 por ciento son varones, el 69,2 residen en el área rural, el 56,2 trabaja en la agricultura y el 24,4 por ciento en el comercio.

La inmensa mayoría, el 61,2 por ciento, se ocupa en trabajo familiar no remunerado, mientras que el 27,60 en trabajo contratado.

Eso indica que se trata claramente de un fenómeno de la economía informal vinculado a la supervivencia de los más pobres, según la OIT

 
Enviar
Imprimir
Comentar


 

 
Todos los derechos reservados PROCESO.HN ® Copyright 2005