El
convenio con Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Nicaragua
y la República Dominicana fue suscrito en mayo de 2004 y
afronta una lucha cuesta arriba en el Congreso de EEUU, en parte
por las objeciones sobre asuntos relacionados con el azúcar
y las salvaguardas laborales y ambientales.
El
Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes
aprobó con 25 votos a favor y 16 en contra el borrador de
un proyecto de ley para la puesta en marcha del acuerdo, conocido
en inglés como CAFTA-DR.
El
martes, el Comité de Finanzas del Senado aprobó una
propuesta similar con 11 votos a favor y 9 en contra.
Las
votaciones, que no son vinculantes y sirven para medir el apoyo
de los legisladores al pacto comercial, se produjeron mientras aumentan
las presiones políticas de partidarios y detractores del
CAFTA-DR.
Las
votaciones en ambos comités ofrecieron a los legisladores
la oportunidad de hacer recomendaciones técnicas sobre la
puesta en marcha del tratado comercial, una de las prioridades legislativas
de la Casa Blanca.
El
Comité de Finanzas del Senado dio su respaldo al pacto después
de recibir garantías de la Casa Blanca de que se buscarán
respuestas a las preocupaciones del sector azucarero de EEUU sobre
las importaciones de azúcar.
Mientras,
los miembros del Comité de Medios y Arbitrios se comprometieron
a estudiar más a fondo las preocupaciones sobre las cláusulas
laborales incluidas en el CAFTA-DR, que sólo pide que los
países signatarios hagan cumplir sus propias leyes laborales.
El
legislador demócrata Charles Rangel propuso que se postergue
la puesta en marcha del pacto hasta que los países signatarios
modernicen sus normas laborales y las equiparen con las de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT).
De
no hacerlo, estos países podrían afrontar sanciones
comerciales, según la propuesta de Rangel.
"Así
como protegemos los derechos de nuestros investigadores y solicitantes
de patentes mediante cláusulas sobre derecho intelectual,
no es menos importante que también protejamos los derechos"
de los trabajadores, dijo Rangel.
Mientras,
el legislador republicano de Texas Kevin Brady siguió el
guión del Gobierno de Washington al indicar que el pacto
"creará empleos en EEUU, reducirá el déficit
comercial, ayudará a ganar la guerra textil contra China
y proveerá seguridad y estabilidad" al continente americano.
La
Cámara de Comercio de EEUU y la llamada Alianza Hispana por
el Libre Comercio participan activamente en una campaña de
cabildeo a favor del CAFTA-DR y hoy nuevamente cantaron las virtudes
del pacto.
Pero
el acuerdo, que abarca 22 capítulos, también tiene
muchos detractores, entre ellos la federación sindical AFL-CIO,
grupos ecologistas y organizaciones no gubernamentales.
Esta
mañana, apoyados por varios legisladores demócratas,
activistas gremiales y grupos minoritarios de todo el país
realizaron un mitin político en contra del CAFTA-DR, por
entender que el pacto beneficiará a pocos y profundizará
la pobreza en la región.
Tras
las votaciones de los dos comités, en el siguiente paso la
Casa Blanca presentará al Congreso el proyecto de ley oficial
para la puesta en marcha del tratado.
Posteriormente,
el Legislativo tendrá un plazo de hasta 90 días para
llevarlo a votación final.
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