El
presidente hondureño, quien viajaba en compañía
de la primera dama, Aguas Ocaña, dijo que una hora después
de que el vuelo salio de Miami sufrió una turbulencia severa
que provocó daños al aparato lo que obligó
al piloto a aterrizar de emergencia.
El
mandatario indicó que la turbulencia fue tan fuerte que incluso
provocó lesiones en algunos pasajeros que no estaban debidamente
protegidos.
El
gobernante retornó al país, unas siete horas más
tarde, en un avión privado en el que junto a su esposa Aguas
aprovecharon para darles cupo a varios pasajeros que regresaron
con ellos a Tegucigalpa, la capital hondureña.
En
los últimos dos meses, el presidente ha sufrido varios percances
aéreos. A inicios de mayo pasado a una avioneta en la que
viajaba al atlántico puerto de Tela se le apagó el
motor lo que provocó un acua aterrizaje del que salió
ileso junto con su hija Lorena y dos personas más.
Hace
un par de semanas un vuelo interno que debió abordar en los
Estados Unidos también fue cancelado debido a desperfectos
en la aeronave.
Ante
estas circunstancias, el dignatario hondureño ha dicho en
tono relajado “esto quiere decir que viajar a mi lado garantiza
que nada ocurre a los que me acompañan”.
Luego
recordó a que en todos estos incidentes ha portado en su
vestimenta un pequeño angelito que lleva en memoria de su
hijo, Ricardo Ernesto, asesinado en un intento de secuestro hace
más de una década y al que el presidente hondureño
atribuye su protección personal.
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