"Hemos
decidido empezar a investigar con todas las fuentes fiables a nuestro
alcance, como testigos que salieron de Guantánamo o documentos
desclasificados en EEUU, así como respuestas de las autoridades
de ese país sobre casos individuales que les hemos transmitido",
explicó el relator sobre tortura y tratos crueles, Manfred
Nowak.
Precisó
que también cuentan con información procedente de
familiares y abogados de detenidos en esa base naval, así
como de organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos
humanos.
Además
de Nowak, los expertos de la ONU sobre la independencia de jueces,
Leandro Despouy, y sobre derecho a la salud, Paul Hunt, y la presidenta
del grupo sobre detenciones arbitrarias, Leila Zerrougui, afirmaron
que trabajarán juntos para conocer la verdad de la situación
en el interior de Guantánamo.
"La
falta de una respuesta definitiva pese a las reiteradas solicitudes
efectuadas muestra que Estados Unidos no tiene voluntad de cooperar
con la organización de derechos humanos de la ONU",
afirmaron los cuatro relatores en una declaración previa.
Subrayaron
que el origen de su decisión está en la negativa del
Gobierno del presidente George W. Bush a permitirles visitar el
centro de detención, donde quieren visitar las instalaciones
que elijan y entrevistarse en privado con los prisioneros.
En
una conferencia de prensa en Ginebra, señalaron que ambas
condiciones suelen suscitar reticencias por parte de los gobiernos,
pero aseguraron que no aceptarían hacer una visita por debajo
de esos mínimos.
Preguntados
sobre las razones de la negativa de las autoridades de Washington,
Nowak respondió que "si hay denuncias y un gobierno
no coopera se podría creer que se trata de acusaciones fundadas".
"Parecería
que hay ciertas condiciones que se quieren esconder al público,
y eso no habla bien del Gobierno (de EEUU)", agregó.
Los
cuatro relatores dijeron sentirse "muy decepcionados"
de que después de tres años de peticiones a la Administración
Bush todavía no hayan recibido respuesta alguna, sea positiva
o negativa.
El
relator sobre el derecho a la salud, Paul Hunt, recordó que
se ha denunciado "un preocupante deterioro en la salud mental
de muchos detenidos y que docenas de ellos han intentado suicidarse".
Asimismo,
refirió que existen informes según los cuales "personal
médico ha colaborado en el diseño de las estrategias
para los interrogatorios, incluida la privación del sueño
y otros métodos coercitivos".
Por
su parte, la presidenta del grupo de trabajo sobre detenciones arbitrarias,
Leila Zerrougui, cuestionó que algunos presos lleven hasta
tres años y medio en Guantánamo "sin conocer
el marco legal de su detención y sin haber sido notificados
de las acusaciones contra ellos".
Zerrougui
consideró que la negativa estadounidense a permitir la visita
a ese centro de detención se debería sobre todo "a
que nuestra presencia pondría en cuestión la manera
en que EEUU ha decidido actuar" en la lucha contra el terrorismo.
El
relator sobre la independencia de jueces, Leandro Despouy, dijo
que "esta situación hiere la conciencia de las personas
que creen en las instituciones y en los derechos humanos",
y se mostró confiado en que la creciente presión de
diversos sectores hará posible que él y sus colegas
puedan visitar Guantánamo.
Señaló,
además, que este caso ha permitido "que el sistema de
la ONU se despierte para evitar que se repitan situaciones similares".
El
Pentágono afirma que mantiene a medio millar de hombres presos
en Guantánamo, en el extremo occidental de Cuba, principalmente
detenidos en Afganistán, de los que sólo contra cuatro
se han presentado cargos formales. EFE |