"El
acuerdo es por nuestro interés nacional y exhorto al Congreso
a aprobarlo de manera expedita", manifestó en presidente
en una carta al Congreso.
El
Presidente se refirió indirectamente a la oposición
al tratado formulada por sectores demócratas y sindicales
al indicar que "ya es hora de aparcar las divergencias políticas
y centrarnos en este muy importante acuerdo comercial por el bien
de nuestro país".
En
virtud de la Autoridad de Promoción Comercial (TPA) promulgada
en 2002, el Congreso tiene ahora 90 días para decidir si
rechaza o aprueba el acuerdo sin posibilidad de modificaciones.
La
presentación del proyecto ante el Congreso fue aplaudida
por la Oficina del Representante de Comercio Exterior que también
instó en un comunicado a apurar su aprobación.
El
"CAFTA-DR es crucial para la estabilidad económica y
política de esas jóvenes democracias y ofrecerá
un nuevo campo a trabajadores y agricultores estadounidenses al
abrir nuevos mercados en países que ya disfrutan en su mayor
parte de un acceso libre de aranceles en nuestro mercado",
señaló.
El
representante de Comercio Exterior, Rob Portman, admitió
que el tratado debe enfrentar una considerable oposición
de sectores demócratas en el Congreso, pero señaló
que las posibilidades de aprobación han mejorado en las últimas
semanas.
El
tratado "está cobrando impulso y espero trabajar con
el Congreso para aprobar este convenio esencial entre Estados Unidos
y nuestros amigos en América Central y el Caribe", señaló.
Horas
antes, durante una ceremonia en la Casa Blanca a la que asistieron
líderes republicanos y demócratas, embajadores centroamericanos
y miembros de gobiernos anteriores, Bush había insistido
en que el tratado es un vehículo para promover la democracia
y la prosperidad en la región.
La
Casa Blanca intensificó en los últimos días
su campaña de presión para que el Congreso, dividido
sobre el asunto, lo ratifique pronto.
El
legislador demócrata Sherrod Brown, que encabeza un movimiento
en contra del CAFTA-DR en la Cámara de Representantes, dijo
que la "súplica" de Bush demuestra "lo desconectado
que está con los millones de personas opuestas" al tratado
aquí y allá.
"Ahora
mismo no tienen los votos (para la ratificación), ni de cerca",
aseguró Brown en un comunicado.
La
erosión de empleos por la competencia en el exterior, y su
efecto político y electoral en 2006, explica en parte la
renuencia de muchos legisladores de estados azucareros y textiles
a apoyar el tratado.
La
desesperación de la Casa Blanca es tal que, según
el diario "The Washington Post", el Gobierno de EEUU negocia
entre bambalinas con los legisladores proteccionistas que se oponen
al pacto.
La
principal oposición proviene de legisladores de estados azucareros
y textiles en EEUU, que hasta ahora son los que han protestado con
más ruido en contra del acuerdo.
La
ceremonia en la Casa Blanca se enmarcó en la campaña
de persuasión que desde abril pasado realizan grupos a favor
y en contra del acuerdo comercial.
El
tratado fue suscrito en mayo de 2004 por Guatemala, El Salvador,
Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Nicaragua y la República
Dominicana.
Sólo
las legislaturas de Guatemala, El Salvador y Honduras lo han ratificado
hasta ahora, en medio de protestas callejeras de sectores disconformes
con el acuerdo. EFE
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