Bush habla de "optimismo" iraquí pese a las sangrientas matanzas
  

Soldados estadounidenses inspeccionan los restos de un vehículo afectado por un atentado con coche bomba que tenía como objetivo un convoy militar de EEUU .


25 de junio de 2005

Washington - El presidente George W. Bush aseguró hoy que el pueblo iraquí tiene cada vez más "optimismo" y "esperanza", un mensaje que contrasta con las sangrientas imágenes que llegan desde Irak y que se produce en plena caída de su popularidad.

"Entienden que la violencia es sólo una parte de la realidad iraquí", dijo Bush durante su mensaje radiofónico semanal, a lo que añadió que "cada día los iraquíes ejercen nuevas libertades que se les negaron durante décadas".

Sus palabras llegan sólo un día después de que un auto bomba se cobrase la vida de al menos cuatro marines estadounidenses, entre ellos tres mujeres, en las cercanías de Faluya y pocas horas más tarde de que ocho policías iraquíes falleciesen cerca de la ciudad de Ramadi, en la provincia de Al-Anbar, corazón de la insurgencia en Irak.

Bush y su "confianza" en la victoria en Irak parecen estar quedándose solos, a juzgar por los últimos sondeos que revelan que sólo el 39 por ciento de los estadounidenses respalda la operación militar en Irak.

La popularidad de Bush ha sido otra de las víctimas de la guerra, según las últimas encuestas que indican que únicamente el 42 por ciento de los ciudadanos está satisfecho con la gestión presidencial.

Los estadounidenses tampoco se muestran excesivamente convencidos con una de las frases más repetidas por su presidente, la de que el mundo es un lugar más seguro con la desaparición de Sadam Husein.

Así, un sondeo realizado recientemente por el Centro Pew de Investigación indica que un 40 por ciento de los estadounidenses cree que el mundo es más peligroso tras la desaparición de Husein, mientras que el 49 por ciento opina que es más seguro.

La mayoría de los ciudadanos europeos y árabes que participaron en la macroencuesta llevada a cabo por Pew en 16 países creen que la situación mundial es más peligrosa tras la caída del dictador iraquí.

Pese a la creciente presión, el inquilino de la Casa Blanca se niega a fijar un calendario para la retirada de las tropas del país mesopotámico.

"Entrenaremos a las fuerzas de seguridad iraquí para que puedan defender su libertad y proteger a su pueblo y entonces nuestras tropas regresarán a casa con el honor que han ganado", aseguró hoy el mandatario estadounidense.

Y si Bush es optimista, su vicepresidente Dick Cheney no le anda a la zaga.

"Irak será una tremenda historia de éxito", aseguró Cheney esta semana en una entrevista con la cadena de televisión CNN en la que defendió sus recientes comentarios sobre la "agonía" de la insurgencia iraquí.

"Si usted consulta el diccionario dice que (el periodo) de agonía puede ser un periodo violento", señaló el vicepresidente durante su comparecencia en CNN.

Las declaraciones de Cheney contrastan con las del jefe del Mando Central, el general John Abizaid, quien lejos de ver señales de agonía observa una insurgencia iraquí que sigue siendo activa y numerosa, según aseguró recientemente en una audiencia del Senado.

En su comparecencia, Abizaid afirmó que están entrando más insurgentes extranjeros en Irak ahora que hace seis meses.

La menguante popularidad de Bush ha propiciado también la entrada en escena de su principal asesor político, el todopoderoso Karl Rove, quien ha tenido que recurrir a su artillería pesada.

Para el asesor de la Casa Blanca, los esfuerzos de los que critican la guerra en Irak son equiparables a los intentos de los simpatizantes de Al Qaida de minar al ejército estadounidense.

En unos comentarios que han provocado la indignación del Partido Demócrata, Rove aseguró esta semana que mientras "los conservadores vieron el salvajismo de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y se prepararon para la guerra", los progresistas querían "ofrecer terapia y comprensión a quienes nos atacaron".

Con este caldeado ambiente como telón de fondo, Bush se prepara para un discurso clave el martes en la base militar de Fort Bragg, que coincide con el primer aniversario de la transferencia de autoridad al entonces Gobierno provisional iraquí.

"Para celebrar esa fecha histórica viajaré a Fort Bragg, Carolina del Norte, para hablar a nuestras tropas y al pueblo estadounidense sobre nuestra misión en Irak, sobre por qué sigue siendo importante para nuestra seguridad aquí en casa, y nuestra estrategia de doble vía para la victoria", adelantó hoy Bush. EFE


 
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