Mahmud Ahmadinayad
 
Teherán - El ultraconservador Mahmud Ahmadinayad, ex alcalde de Teherán, se ha convertido en el sexto presidente de Irán desde el triunfo en 1979 de la Revolución Islámica.

Sin partido político que le respalde, Ahmadinayad ha cimentado su victoria en el fama de hombre honesto y recto, fiel a los principios de la revolución y defensor de los pobres, que se ganó como regidor de la capital del país.

En su página de internet, se presenta como "Mardomyar", palabra que en persa significa "amigo del pueblo".

Pero también logró su triunfo gracias al apoyo de la oligarquía de los poderosos clérigos tradicionalistas, que pusieron a su disposición la amplia red de mezquitas.

Nacido en 1956 en Garmsar, una pequeña localidad obrera en las cercanías de Teherán, se enorgullece de haber formado el grupo de estudiantes "Basij" que en 1979 asaltó la embajada de EEUU en Teherán.

El incidente, en el que 52 personas fueron retenidas durante 444 días, supuso la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países, lazos que Ahmadinayad ya ha dicho que no piensa restaurar.

Tras la revolución fue comandante de la Guardia Revolucionaria iraní y durante la guerra en Irán libró con Irak entre 1980 y 1988, gobernador de la provincia de Ardabil, en el noroeste del país.

Su carrera política discurrió después en asociaciones de corte reaccionario como el comité central de la "Sociedad de Devotos de la Revolución Islámica" y la ultraconservadora "Oficina para el Refuerzo de la Unidad".

Cuando en la primavera de 2003 accedió a la alcaldía de Teherán, este ingeniero licenciado en Transporte y Tráfico era prácticamente un desconocido en la política iraní.

Lo primero que hizo fue prometer a la población que solucionaría los graves problemas de circulación de una ciudad poblada por más de 14 millones de habitantes, asfixiada por la contaminación y prácticamente dividida en un eje sur, más pobre, y otro norte, en la falda de la montaña, donde viven los ricos.

Después, ordenó el cierre de los restaurantes de comida rápida que proliferaron durante el gobierno del anterior regidor reformista, restringió la actividad de los centros culturales, y alentó la fundación de centros de enseñanza y difusión de los valores del Islam.

Incluso ordenó retirar de las calles de la ciudad una campaña de publicidad que utilizaba la imagen del famoso jugador británico de fútbol, David Beckham, por considerarla irrespetuosa con los principios de la Revolución.

Además, recomendó a los funcionarios municipales que dejasen crecer y poblar sus barbas, y que vistieran mangas largas.

Este tipo de decisiones, propiciaron un enfrentamiento con el anterior presidente del país, el reformista Moahmed Jatamí, que le retiró el honor reservado a los alcaldes de Teherán de participar en la reuniones del Consejo de Ministros.

Según los expertos, este perfil populista al frente del gobierno de la capital ha sido una de las claves de su victoria.

Entre sus habitantes es conocido por "llevar una vida sencilla y luchar contra la corrupción".

Durante la campaña electoral se jactó de no gastar mucho dinero en ella y se aprovechó de la gran simpatía que despierta entre la el grupo conservador "Abadgaran", poseedor de la mayoría en el Parlamento.

A su cercanía al pueblo también contribuye su atuendo, siempre vestido con pantalón y chaqueta, sin corbata, prohibida por la Revolución Islámica.

Con su elección se desvanece la típica imagen de los presidentes iraníes, religiosos vestidos con abayas y tocados con turbantes blancos o negros, dependiendo si pertenecían o no a la estirpe del Profeta de los musulmanes.

Sólo el primer presidente de la República, Abul Hasan Bani Sadr, fue como Admadinayad un "hombre del pueblo". EFE

 

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