Será
"la más importante manifestación jamás
vista en la historia reciente de Escocia", aseguran tanto los
organizadores de la marcha - una coalición de cientos de
organizaciones, cuya consigna es "volver la pobreza algo del
pasado"- como las autoridades de la ciudad.
La Policía escocesa, apoyada por la inglesa, despliega una
fuerte presencia en las calles del centro de la ciudad, mientras
muchos de los comercios han cerrado sus puertas, en previsión
de posibles disturbios.
Los trenes de Londres a Edimburgo estaban llenos ayer viernes, con
jóvenes y no tan jóvenes que participarán en
la manifestación de hoy, que busca presionar a los dirigentes
del G8 para que tomen medidas urgentes para ayudar a Africa
y luchar contra el calentamiento del planeta.
A los manifestantes se les reconoce porque llevan un brazalete blanco
en la muñeca, que es el símbolo de la campaña
para erradicar la extrema pobreza en el mundo, que ha vendido más
de un millón en Gran Bretaña y otros países.
"Mañana para la marcha vamos a vestirnos de blanco",
explica a la AFP una monja, la hermana Nicole, de 75 años,
que dice que ha viajado a Edimburgo "en solidaridad con Africa"
y "para pedir la anulación de la deuda del Tercer Mundo
y reglas del comercio internacional más justas".
"He trabajado 37 años en el Este de Africa, nueve en
Kenia y el resto en Uganda, y sé la dramática situación
que vive la gente". "Por ejemplo, en Uganda, los campesinos
volvieron a sembrar caña de azúcar, después
que el régimen de Amin Dada destruyó las plantaciones".
"Les tocó empezar de cero, pero lo hicieron. Pero luego,
los precios del azúcar cayeron, debido a las ayudas de los
países ricos a sus agricultores, y la pobre gente está
sumida en la pobreza, y sin perspectivas de salir", dice. Para
Ruth Miller, de 20 años, lo que la trajo a Edimburgo es la
"necesidad de que los países ricos se comprometan más
con la lucha contra el SIDA, "que sigue matando a millones
en Africa".
"Se necesitan más retrovirus, y se deben impulsar programas
educativos para luchar contra el estigma de la enfermedad, y para
promover el uso de condones", dijo a la AFP la estudiante de
la Universidad de Oxford.
"Si nosotros, la gente de los países ricos, que tenemos
tantos privilegios, no hacemos nada, si ni siquiera levantamos la
voz, ¿quién lo hará?", preguntó.
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