Manifestantes del mundo piden reducción de la pobreza al G-8
   
  • A pocos días de la cumbre del G-8 en Escocia, manifestantes de todo el mundo empezaron a llegar a Edimburgo para participar, hoy, en una gigantesca marcha para reclamar a los líderes de las ocho potencias que tomen medidas para "volver la pobreza algo del pasado".

02 de julio de 2005

EDIMBURGO - En tren, avión, bicicleta, por carretera o a pie, entre 100.000 a 200.000 personas llegarán a la capital de Escocia, a 70 km. del hotel de Gleneagles, en Pertshire, donde se celebra del 6 al 8 de julio la cumbre del Grupo de los Ocho (G-8).


Será "la más importante manifestación jamás vista en la historia reciente de Escocia", aseguran tanto los organizadores de la marcha - una coalición de cientos de organizaciones, cuya consigna es "volver la pobreza algo del pasado"- como las autoridades de la ciudad.

La Policía escocesa, apoyada por la inglesa, despliega una fuerte presencia en las calles del centro de la ciudad, mientras muchos de los comercios han cerrado sus puertas, en previsión de posibles disturbios.

Los trenes de Londres a Edimburgo estaban llenos ayer viernes, con jóvenes y no tan jóvenes que participarán en la manifestación de hoy, que busca presionar a los dirigentes del G8 para que tomen medidas urgentes para ayudar a Africa y luchar contra el calentamiento del planeta.

A los manifestantes se les reconoce porque llevan un brazalete blanco en la muñeca, que es el símbolo de la campaña para erradicar la extrema pobreza en el mundo, que ha vendido más de un millón en Gran Bretaña y otros países. "Mañana para la marcha vamos a vestirnos de blanco", explica a la AFP una monja, la hermana Nicole, de 75 años, que dice que ha viajado a Edimburgo "en solidaridad con Africa" y "para pedir la anulación de la deuda del Tercer Mundo y reglas del comercio internacional más justas".

"He trabajado 37 años en el Este de Africa, nueve en Kenia y el resto en Uganda, y sé la dramática situación que vive la gente". "Por ejemplo, en Uganda, los campesinos volvieron a sembrar caña de azúcar, después que el régimen de Amin Dada destruyó las plantaciones".

"Les tocó empezar de cero, pero lo hicieron. Pero luego, los precios del azúcar cayeron, debido a las ayudas de los países ricos a sus agricultores, y la pobre gente está sumida en la pobreza, y sin perspectivas de salir", dice. Para Ruth Miller, de 20 años, lo que la trajo a Edimburgo es la "necesidad de que los países ricos se comprometan más con la lucha contra el SIDA, "que sigue matando a millones en Africa".

"Se necesitan más retrovirus, y se deben impulsar programas educativos para luchar contra el estigma de la enfermedad, y para promover el uso de condones", dijo a la AFP la estudiante de la Universidad de Oxford.

"Si nosotros, la gente de los países ricos, que tenemos tantos privilegios, no hacemos nada, si ni siquiera levantamos la voz, ¿quién lo hará?", preguntó.

 
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