Con
el rostro serio, Blair se reincorporó a la cumbre con los
jefes de Estado y de Gobierno en esta localidad escocesa y presidirá
la cena de trabajo con los presidentes o primeros ministros de los
ocho países más industrializados y Rusia.
Los
Ocho declararon hoy su intención de continuar la reunión
para no ceder ante el chantaje terrorista, y Blair, que presidía
la cumbre, fue sustituido provisionalmente primero por un alto funcionario
de Exteriores y luego por el propio jefe de la diplomacia británica,
Jack Straw.
Aunque
los sangrientos atentados de la capital británica no provocaron
la suspensión de la cumbre de Gleneagles, como tal vez intentaban
sus autores, sí obligaron a aplazar la publicación
de algunos comunicados como el relativo a la lucha contra el cambio
climático, que se dará a conocer mañana.
Antes
de volver a Escocia, Blair prometió en Londres que "la
más intensa acción de los servicios de seguridad y
de la policía para garantizar que los responsables de los
atentados sean llevados ante la justicia".
Por
su parte, Straw dijo que los atentados llevaban la marca de la organización
terrorista Al Qaeda. EFE
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