No obstante,
tras esta fuerte subida, el mercado donde se negocian los contratos
de futuros del crudo, el New York Mercantile Exchange (NYMEX), se
vio inmerso en una gran volatilidad que llevó a los precios
a moverse entre las ganancias y las pérdidas.
A
las 13.30 horas (17.30 GMT), los contratos de futuros para entrega
en agosto del Petróleo Intermedio de Texas (WTI) se cotizaban
a 60,95 dólares, con una subida de 22 centavos respecto al
cierre de ayer.
Los
contratos de gasóleo de calefacción para entrega en
agosto se cruzaban a esta hora a 1,6191 dólares, con una
leve subida de 1,7 centavos con respecto al cierre de ayer.
En
cuanto a las gasolinas, los contratos para ese mismo mes retrocedían
cinco centavos hasta los 1,800 dólares, tras haber tocado
un máximo en 1,860 dólares, el nivel más alto
desde que estos contratos debutaron en el NYMEX, en diciembre de
1984.
El
pánico se instaló entre los inversores de todo el
mundo tras los atentados perpetrados en Londres, que dejaron más
de 50 muertos y unos 700 heridos, ante el temor de que pudieran
provocar una ralentización de la actividad económica.
Tras
un análisis más detallado que descartó esa
posibilidad, los inversores volvieron a fijar hoy la vista en el
Golfo de México, donde el huracán "Dennis"
amenaza las instalaciones petrolíferas del Golfo de México,
algunas de las cuales empezaron a ser desalojadas.
El
huracán, con vientos de más de 200 kilómetros
por hora, ha causado ya seis muertos a su paso por Haití,
hoy atraviesa Cuba y se encamina al norte hacia el Golfo de México,
donde se espera que llegue el fin de semana.
A
la posible interrupción en las actividades de las refinerías
se une otro factor, como es el descenso de las reservas de combustibles
en Estados Unidos, conocidas ayer jueves.
Según
el Departamento de Energía, las reservas de crudo descendieron
en 3,6 millones de barriles hasta los 324,9 millones de barriles,
en la semana que finalizó el 1 de julio.
Esta
cifra superó las previsiones de los analistas, que habían
pronosticado un descenso de sólo 1,1 millones de barriles.
A
ello se unió un menor volumen de importaciones, que cayeron
en 752.000 barriles, hasta los 10,22 millones.
No
obstante, las existencias de destilados crecieron más de
lo esperado, pues subieron en cuatro millones de barriles hasta
los 117,2, cuando los analistas habían estimado un incremento
de 1,3 millones de barriles. EFE
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