Esta
mañana los clientes de las estaciones gasolineras sintieron
las primeras repercusiones económicas ocasionadas por el
nuevo incremento de los combustibles, especialmente de la gasolina
corriente que subió a 3,31 de dólar.
El
derivado que sufrió el alza más fuerte es el gas licuado,
producto que es utilizado para consumo doméstico y que pasó
a costar 10,71 de dólar, lo que representa 17 centavos más
de su valor anterior.
El
diesel y el gas kerosén tuvieron un incremento de nueve centavos
de dólar por galón.
La
estatal Unidad Técnica del Petróleo informó
que los aumentos están relacionados con los movimientos del
petróleo en el mercado internacional, indicaron, además,
que la nueva estructura de precios estará vigente durante
una semana.
El
alza en los precios de los derivados del petróleo desencadena
una espiral inflacionaria, especialmente en los productos de la
canasta básica y en los servicios esenciales.
El
gobierno hondureño ha reiterado que es poco lo que puede
hacer para evitar esta tendencia y como medida alternativa a mediano
plazo recibe cooperación del gobierno brasileño en
la búsqueda de combustibles alternativos como los que se
derivaban de la caña de azúcar.
Opositores
políticos y sectores sociales organizados demandan al gobierno
una baja en los impuestos que capta por combustible pero las autoridades
económicas aluden que esto ocasionaría crear o incrementar
los tributos en otras áreas como la canasta alimenticia básica.
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