Pero
no por curiosidad en la investigación espacial sino por preocupación.
Todos los ojos buscarán evidencia de algún impacto
en la estructura de la nave que pudiera haberse producido durante
el despegue.
Son
parte de las nuevas medidas de seguridad adoptadas por el programa
espacial estadounidense para evitar un accidente como el del trasbordador
Columbia.
En
febrero de 2003 el Columbia se desintegró al reingresar a
la atmósfera debido a fisuras producidas durante el despegue
por fragmentos de espuma desprendidos de los tanques de combustible.
Los
ingenieros de la NASA aseguran que la fricción y el calor
del reingreso actuaron como un soplete que rompió el fuselaje
y causó el estallido del aparato que causó la muerte
de los siete tripulantes.
Para
verificar que eso no vuelva a suceder, poco después de que
el Discovery entre en órbita los dos especialistas mecánicos
de la misión saldrán a revisar el estado de la estructura
del trasbordador.
Mientras
que el control en tierra analizará las grabaciones de video.
Peligro
espacial
La
comisión que investigó el accidente del Columbia,
y que presentó una lista de recomendaciones, insistió
en particular en que se contará con las imágenes provenientes
de satélites espías para evaluar el despegue.
Siguiendo
esas recomendaciones, los técnicos de la NASA pasaron los
últimos dos años y medio rediseñando el trasbordador
para reducir las posibilidades de accidentes, como dijo a BBC Mundo,
Nelson Lerma, ingeniero de la NASA.
"Se
tomaron varias modificaciones para que el aislamiento térmico
no vuelva a desprenderse y perfore el ala. Se pusieron varios censores
en las dos alas para ver cualquier incremento de temperatura. Para
ver si pasó algo", explicó Lerma.
Si
el Discovery eventualmente sufriera daños irreparables, está
previsto que la tripulación permanezca en la Estación
Espacial Internacional hasta que se envíe otro trasbordador
para traerlos de regreso.
"NASA
siempre ha dicho que hay un riesgo muy grande en ir al espacio (...)
Nada está garantizado. Pero estamos bien seguros, lo más
seguros que podemos estar para salir" aseguró Nelson
Lerma.
¿Seguridad
total?
Aunque
los niveles de exigencia de la NASA respecto a la seguridad son
altos, y ha suspendido en más de una ocasión despegues
de naves espaciales por dudas sobre los procedimientos, a sufrido
varios accidentes fatales.
De
las cinco naves del programa del trasbordador espacial ha perdido
dos, el Columbia en 2003 y el Challenger, en 1986, segundos después
del despegue en Cabo cañaveral, en Florida.
Las
tripulaciones enteras han muerto, 14 astronautas en total.
Dos
de tres es una estadística aterradora en términos
de aviación como reconoció el astronauta, Nicholas
Patrick, especialista de la misión del Discovery.
"Si
parece ser alta, pero recordemos que son siempre vuelos de prueba.
Volar en el espacio es una cosa relativamente nueva. Dentro de cien
años quizás será tan seguro como la aviación
ahora", aseguró Patrick.
Ojos
mediáticos
Otras
cámaras, las de los medios de comunicación, también
estarán puestas en el Discovery.
Por
ser el primer vuelo espacial tripulado de la NASA desde la tragedia
del Columbia, hay un enorme interés en la misión.
Pese
a ello, para Nicholas Patrick, quien es también especialista
en psicología de vuelo, la tripulación del Discovery
no debe estar experimentando presiones adicionales a las que describe
como "las normales" de una astronauta la víspera
del despegue.
"Creo
que esta tripulación va a estar tan ocupada que no va a tener
tiempo de pensar en la misión anterior".
Algo
que parece corroborar las palabras de la comandante de la misión,
Eileen Collins, quien declaró a la prensa en Cabo Cañaveral
no sentirse nerviosa.
"No
tengo nervios, emociones o presión. Tengo una nave espacial
de US$2.000 millones en mis manos. No pienso en lo que pasa afuera".
tomada
de BBCMundo.com
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