AEROESPACIO
EE UU con los ojos puestos en despegue del Discovery
   

13 de julio de 2005

Cabo Cañaveral (EEUU) -Satélites espías. Cámaras en tierra. Cámaras en vuelo. Cámaras en la estación espacial internacional. Todos escrutando al trasbordador espacial Discovery cuando salga de Cabo Cañaveral, en Florida, este miércoles.


Pero no por curiosidad en la investigación espacial sino por preocupación. Todos los ojos buscarán evidencia de algún impacto en la estructura de la nave que pudiera haberse producido durante el despegue.

Son parte de las nuevas medidas de seguridad adoptadas por el programa espacial estadounidense para evitar un accidente como el del trasbordador Columbia.

En febrero de 2003 el Columbia se desintegró al reingresar a la atmósfera debido a fisuras producidas durante el despegue por fragmentos de espuma desprendidos de los tanques de combustible.

Los ingenieros de la NASA aseguran que la fricción y el calor del reingreso actuaron como un soplete que rompió el fuselaje y causó el estallido del aparato que causó la muerte de los siete tripulantes.

Para verificar que eso no vuelva a suceder, poco después de que el Discovery entre en órbita los dos especialistas mecánicos de la misión saldrán a revisar el estado de la estructura del trasbordador.

Mientras que el control en tierra analizará las grabaciones de video.

Peligro espacial
La comisión que investigó el accidente del Columbia, y que presentó una lista de recomendaciones, insistió en particular en que se contará con las imágenes provenientes de satélites espías para evaluar el despegue.

Siguiendo esas recomendaciones, los técnicos de la NASA pasaron los últimos dos años y medio rediseñando el trasbordador para reducir las posibilidades de accidentes, como dijo a BBC Mundo, Nelson Lerma, ingeniero de la NASA.

"Se tomaron varias modificaciones para que el aislamiento térmico no vuelva a desprenderse y perfore el ala. Se pusieron varios censores en las dos alas para ver cualquier incremento de temperatura. Para ver si pasó algo", explicó Lerma.

Si el Discovery eventualmente sufriera daños irreparables, está previsto que la tripulación permanezca en la Estación Espacial Internacional hasta que se envíe otro trasbordador para traerlos de regreso.

"NASA siempre ha dicho que hay un riesgo muy grande en ir al espacio (...) Nada está garantizado. Pero estamos bien seguros, lo más seguros que podemos estar para salir" aseguró Nelson Lerma.

¿Seguridad total?
Aunque los niveles de exigencia de la NASA respecto a la seguridad son altos, y ha suspendido en más de una ocasión despegues de naves espaciales por dudas sobre los procedimientos, a sufrido varios accidentes fatales.

De las cinco naves del programa del trasbordador espacial ha perdido dos, el Columbia en 2003 y el Challenger, en 1986, segundos después del despegue en Cabo cañaveral, en Florida.

Las tripulaciones enteras han muerto, 14 astronautas en total.

Dos de tres es una estadística aterradora en términos de aviación como reconoció el astronauta, Nicholas Patrick, especialista de la misión del Discovery.

"Si parece ser alta, pero recordemos que son siempre vuelos de prueba. Volar en el espacio es una cosa relativamente nueva. Dentro de cien años quizás será tan seguro como la aviación ahora", aseguró Patrick.

Ojos mediáticos
Otras cámaras, las de los medios de comunicación, también estarán puestas en el Discovery.

Por ser el primer vuelo espacial tripulado de la NASA desde la tragedia del Columbia, hay un enorme interés en la misión.

Pese a ello, para Nicholas Patrick, quien es también especialista en psicología de vuelo, la tripulación del Discovery no debe estar experimentando presiones adicionales a las que describe como "las normales" de una astronauta la víspera del despegue.

"Creo que esta tripulación va a estar tan ocupada que no va a tener tiempo de pensar en la misión anterior".

Algo que parece corroborar las palabras de la comandante de la misión, Eileen Collins, quien declaró a la prensa en Cabo Cañaveral no sentirse nerviosa.

"No tengo nervios, emociones o presión. Tengo una nave espacial de US$2.000 millones en mis manos. No pienso en lo que pasa afuera".

tomada de BBCMundo.com

 
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