"Podemos
confirmar que poco después de las 10.00 (09.00 GMT), agentes
armados entraron en la estación de Stockwell y le echaron
el alto. El hombre murió allí mismo", señaló
un portavoz de Scotland Yard, el departamento de investigación
criminal de la Policía.
El
hombre, de origen asiático, según testigos, fue visto
saltar una barrera y entrar en uno de los vagones de un tren estacionado
en la citada estación, de la línea Northern Line.
Un
testigo llamado Mark Whitby declaró a la emisora BBC que
el individuo tropezó, tras lo cual los agentes se abalanzaron
sobre él y dispararon cinco veces a quemarropa.
Los
pasajeros fueron evacuados inmediatamente de todos los vagones mientras
la Policía ordenaba el cierre de la línea Northern
Line y también la de Victoria.
La
estación de Stockwell está muy cerca de la de Oval,
también de la Northern Line, donde ayer estalló un
artefacto explosivo.
Una
media hora después del incidente en Stockwell la policía
dispuso el cerco en torno a la mezquita del este de Londres y pidió
a los residentes del lugar que no salieran de sus casas.
La
mezquita está en el barrio de Whitechapel, en el este de
Londres y cerca del centro financiero de Londres.
Un
testigo de los sucesos dijo por teléfono a EFE que pudo ver
a varios agentes del orden con perros y que la Policía les
pidió que no salieran a la calle.
El
primer ministro británico, Tony Blair, está siendo
informado de los incidentes de hoy en Londres en su residencia campestre
de Chequers, en las afueras de esta capital, según informó
un portavoz de Downing Street.
De
acuerdo con fuentes oficiales, Blair tuvo una reunión del
comité de crisis, denominado "Cobra", integrado
por varios ministros y miembros de los servicios secretos británicos.
Entre
los ministros que acuden a las reuniones del comité "Cobra"
figuran los de Interior y Asuntos Exteriores, Charles Clarke y Jack
Straw, respectivamente, y el titular de Defensa, John Reid.
Los
sucesos de hoy se producen mientras la policía busca a los
sospechosos de las cuatro explosiones contra tres estaciones de
metro y un autobús ocurridas ayer, jueves, en Londres y que,
a diferencia del 7-J, no produjeron víctimas.
Las
estaciones que hoy permanecen cerradas por los incidentes de ayer
son Warren Street, Sheperd's Bush y Oval, en el centro, oeste y
sur, respectivamente, de la capital británica.
Expertos
forenses de la Policía trabajan en las tres estaciones evacuadas
ayer y en la zona de Hackney (este de Londres) donde hubo un intento
de atentado contra un autobús número 26.
Los
londinenses volvieron al transporte público para ir a trabajar,
aunque se podía ver menos gente en los trenes del metro y
los autobuses urbanos.
Si
bien la Policía ha pedido a la población que siga
con la vida normal y no se deje intimidar por los terroristas, nadie
oculta hoy que el miedo empieza a calar entre los londinenses.
Tres
millones de personas utilizan cada día el metro de esta capital,
una ciudad que prácticamente queda colapsada cuando no funciona
esa red de tránsito.
Algunas
líneas del metro todavía sufren retrasos por los ataques
del pasado día 7, pero ahora se han añadido otros
por los incidentes de ayer, en los que ninguna persona resultó
muerta.
Las
tres estaciones del metro londinense evacuadas ayer por la colocación
de artefactos explosivos permanecen cerradas hoy, según informó
un portavoz de la Policía de Transporte de Londres.
En
las estaciones de metro hay una fuerte presencia policial, sobre
todo en las del centro de la ciudad, mientras que hay más
perros entrenados para detectar explosivos.
Según
los expertos, los incidentes de ayer fueron muy similares al del
pasado día 7, cuando cuatro bombas estallaron en tres convoyes
del metro de Londres y en un autobús de dos pisos en la céntrica
plaza Tavistock, próxima al Museo Británico.
En
los ataques del 7-J murieron 56 personas y 700 resultaron heridas,
según la policía. EFE
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