Luego
de la campaña interna, los principales partidos políticos
de Honduras, el Nacional y el Liberal, han dejado el breve silencio
y desde hace algunas semanas sus estrategas, jefes de campaña
y los mismos candidatos se han enfrascado en una lucha feroz de
insultos y ofensas personales.
Alejados
de las propuestas, los liberales que tienen en Manuel “Mel”
Zelaya a su máxima figura y candidato presidencial, se guían
por una propuesta englobada en dos conceptos que de acuerdo a expertos
en temas políticos no son representativos de proposiciones
concretas: “Urge Mel” y “Poder Ciudadano”
ambos carentes de fondo y de una vinculación clara con la
realidad del país y su situación de pobreza e indigencia.
En
tanto, Porfirio “Pepe” Lobo, ha basado su campaña
en la propuestas de “trabajo y seguridad” y aunque ambos
son temas que demandan la atención prioritaria en la agenda
de cualquier aspirante presidencial, la controversia se da en torno
al enfoque de la pena de muerte y el puño firme que sugieren,
sin que los nacionalistas traten de ocultarlo, un retorno a la época
de Tiburcio Carias Andino (1933-1948).
El
pugilato verbal
Las participaciones mediáticas de ambos presidenciables han
hecho énfasis en las agresiones personales y familiares entre
si.
Manuel
Zelaya acusa a Lobo de beneficiarse con condonaciones de deudas
agrícolas y de estar ligado, por vínculos familiares,
a personas señaladas en casos de narcotráfico, en
los que se incluye a un hermano del presidenciable nacionalista,
entre otros parientes.
En
tanto, el candidato nacionalista hace énfasis en el involucramiento
del padre de Manuel Zelaya en la masacre de “Santa Clara”
y “los Horcones”, donde fueron asesinados dos sacerdotes,
una trabajadora social y 16 campesinos.
También
recuerda otros hechos delictivos, en los que arguye, participó
uno de los hermanos del candidato liberal, a quien critica porque,
según dice, Zelaya “nunca ha sembrado una mata de maíz”.
En
este contexto la campaña ocupa, desde ya, grandes espacios
en los medios de prensa, donde poco se escucha, lee y ve de las
actividades de los otros institutos políticos que participan
en la contienda de noviembre próximo.
Un
discurso rural
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Para
el candidato del Partido de Innovación y Unidad (PINU),
Carlos Sosa Coello, el enfrentamiento de que hacen gala sus
rivales políticos es producto de la llegada de “migrantes
del campo a la ciudad”, se trata dice de una “ruralización
del discurso político y lo virulento es parte de las
migraciones”. |
Según
el candidato del PINU, este tipo de campaña merece ser combatido
y no cree que beneficie electoralmente a las candidaturas del resto
de los partidos.
Por
su parte, el aspirante presidencial de la Democracia Cristiana,
Juan Ramón Martínez, dice que la campaña
de enfrentamientos entre “Pepe” y “Mel”
solo refleja la carencia de propuestas y el deseo de ocultar
la parálisis y la inmovilidad a la que los partidos
tradicionales han mantenido al país. |
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En
tanto, Juan Almendares, un reconocido científico y
defensor de los derechos humanos, que se postula como presidenciable
por la Unificación Democrática, dice que la
campaña entre liberales y nacionalistas es de corte
“cosmético, sin argumentos, confrontativa y cargada
de violencia “. |
Almendares
retó a sus iguales Lobo y Zelaya a debatir los planes y propuestas
concretas que tienen para el país en un afán dijo
de que el pueblo conozca cual es la realidad de las ofertas lectorales.
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