ELECCIONES PRESIDENCIALES
Muchos ataques y
cero propuestas
   
  • “Pepe” y “Mel” tienen un discurso rural y confrontativo, opinan sus opositores políticos

28 de julio de 2005

Tegucigalpa- Oficialmente la campaña electoral aún no comienza, pero como dice esa vieja frase, atribuida a la sabiduría popular: “por la víspera se conoce el santo” y esta campaña se proyecta como una de las más agresivas y carentes de propuestas gubernamentales claras y basadas en la realidad.


Luego de la campaña interna, los principales partidos políticos de Honduras, el Nacional y el Liberal, han dejado el breve silencio y desde hace algunas semanas sus estrategas, jefes de campaña y los mismos candidatos se han enfrascado en una lucha feroz de insultos y ofensas personales.

Alejados de las propuestas, los liberales que tienen en Manuel “Mel” Zelaya a su máxima figura y candidato presidencial, se guían por una propuesta englobada en dos conceptos que de acuerdo a expertos en temas políticos no son representativos de proposiciones concretas: “Urge Mel” y “Poder Ciudadano” ambos carentes de fondo y de una vinculación clara con la realidad del país y su situación de pobreza e indigencia.

En tanto, Porfirio “Pepe” Lobo, ha basado su campaña en la propuestas de “trabajo y seguridad” y aunque ambos son temas que demandan la atención prioritaria en la agenda de cualquier aspirante presidencial, la controversia se da en torno al enfoque de la pena de muerte y el puño firme que sugieren, sin que los nacionalistas traten de ocultarlo, un retorno a la época de Tiburcio Carias Andino (1933-1948).

El pugilato verbal
Las participaciones mediáticas de ambos presidenciables han hecho énfasis en las agresiones personales y familiares entre si.

Manuel Zelaya acusa a Lobo de beneficiarse con condonaciones de deudas agrícolas y de estar ligado, por vínculos familiares, a personas señaladas en casos de narcotráfico, en los que se incluye a un hermano del presidenciable nacionalista, entre otros parientes.

En tanto, el candidato nacionalista hace énfasis en el involucramiento del padre de Manuel Zelaya en la masacre de “Santa Clara” y “los Horcones”, donde fueron asesinados dos sacerdotes, una trabajadora social y 16 campesinos.

También recuerda otros hechos delictivos, en los que arguye, participó uno de los hermanos del candidato liberal, a quien critica porque, según dice, Zelaya “nunca ha sembrado una mata de maíz”.

En este contexto la campaña ocupa, desde ya, grandes espacios en los medios de prensa, donde poco se escucha, lee y ve de las actividades de los otros institutos políticos que participan en la contienda de noviembre próximo.

Un discurso rural

Para el candidato del Partido de Innovación y Unidad (PINU), Carlos Sosa Coello, el enfrentamiento de que hacen gala sus rivales políticos es producto de la llegada de “migrantes del campo a la ciudad”, se trata dice de una “ruralización del discurso político y lo virulento es parte de las migraciones”.

Según el candidato del PINU, este tipo de campaña merece ser combatido y no cree que beneficie electoralmente a las candidaturas del resto de los partidos.

Por su parte, el aspirante presidencial de la Democracia Cristiana, Juan Ramón Martínez, dice que la campaña de enfrentamientos entre “Pepe” y “Mel” solo refleja la carencia de propuestas y el deseo de ocultar la parálisis y la inmovilidad a la que los partidos tradicionales han mantenido al país.

En tanto, Juan Almendares, un reconocido científico y defensor de los derechos humanos, que se postula como presidenciable por la Unificación Democrática, dice que la campaña entre liberales y nacionalistas es de corte “cosmético, sin argumentos, confrontativa y cargada de violencia “.

Almendares retó a sus iguales Lobo y Zelaya a debatir los planes y propuestas concretas que tienen para el país en un afán dijo de que el pueblo conozca cual es la realidad de las ofertas lectorales.

 
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