Este
polémico tema ha venido siendo debatido en Honduras desde
hace mucho tiempo, pero no se ha llevado a la práctica en
vista que los organismos defensores de los niños y de derechos
humanos sustentan la tesis que Honduras es suscriptor de tratados
internacionales que prohíben esa posibilidad.
En Honduras las pandillas juveniles asesinan cada semana a decenas
de personas inocentes y en la mayoría de los casos los homicidas
son menores de edad, quienes como único castigo son recluídos
en centros de internamiento que no reúnen las más
mínimas condiciones de seguridad y de los cuales escapan
fácilmente.
El fin de semana agentes de la Dirección general de Investigación
Criminal (DGIC) detuvieron al peligroso pandillero Herlan Fabricio
Colíndres Ramírez alias “El Chelito” o
el Siniestro II de apenas 13 años de edad, quien habría
participado en el asesinato del agente de la DEA Timothy Michael
Markey.
De acuerdo a las autoridades policiales, “El Sinietro II”
tiene tras sí un impresionante récord delictivo, entre
los cuales se destacan asesinatos, secuestros Express, robo de celulares
y otras muchas fechorías. También se le achaca lidera
la famosa banda de “Los Puchos”, responsable de una
cadena de hechos delictivos.
Iniciativa
Tras reunirse con los jefes de las bancadas de diferentes los partidos
políticos representados en el Congreso Nacional, el presidente
de ese poder del Estado, Porfirio Lobo Sosa, anunció la presentación
de una iniciativa para reducir la edad punible a 13 años
con el fin de que los delincuentes juveniles sean juzgados como
adultos.
Según Lobo Sosa, este tema ha sido debatido a nivel del foro
de jefes de bancada conde existe consenso para que la edad punible
sea reducida por clasificación de 18 a 16 años y de
16 a 12 años, conforme a la gravedad de los delitos.
Manifestó que la idea es que el castigo que se imponga a
los menores de 18 años esté en relación con
la capacidad que tienen de cometer delitos en contra de otros.
“Consideramos que esas son situaciones que las vemos repetidas
donde hay menores de edad involucrados en violaciones, en asesinatos.
Entonces debe haber un marco legal que nos garantice que así
como hay capacidad para cometer un delito, tiene que haber capacidad
para responder por él”, dijo.
Expresó esto es mas grave aún cuando se están
haciendo denuncias desde Colombia, que se están utilizando
niños o jóvenes para acarrear la droga y utilizarlos
en otras estructuras del crimen organizado.
El
parlamentario y candidato a la Presidencia refirió que para
cumplir con los compromisos internacionales y como un acto legítimo
a los menores que delinquen habrá que mantenerlos aislados
y por eso deben estar en cárceles separadas, a manera que
no estén mezclados con los adultos.
El
legislador dijo que el Congreso persigue el propósito de
evitar que muchos crímenes abominables cometidos por menores
de edad queden en la impunidad y que los infractores no queden libre
en 24 horas como sucede en muchos casos o que se fuguen de los centros
de rehabilitación.
Asimismo, la reforma busca que los adultos evadan la práctica
de inducir a los jóvenes a cometer fechorías y luego
invocar las leyes que protegen a los menores de edad, independientemente
de que éstos cometan delitos condenables. La reforma- según
Porfirio Lobo- es un clamor de la sociedad hondureña que
ha sido consultada al respecto.
Revisión de tratados
Por su lado, el parlamentario liberal, Jack Arévalo Fuentes,
se pronunció a favor del anteproyecto anunciado por Lobo
Sosa y dijo, además, que el Estado debe revisar de inmediato
los tratados internacionales que impiden bajar la edad punible para
castigar a menores infractores que, asociados en “maras”
cometen hechos grotescos y repudiables.
Con relación a este tema, varios juristas se han pronunciado
ante la necesidad urgente de revisar y denunciar la Convención
Interamericana de Derechos Humanos, o Pacto de San José,
incluso la Convención de la Niñez.
A criterio de los tratadistas, los jóvenes asociados en pandillas
se sientes fuertes y protegidos por tales convenios, incluso, hay
organismos no gubernamentales como Casa Alianza y otros que se han
tornado en defensores de niños que son verdaderos delincuentes.
La potestad para revisar y denuncias los tratados internacionales
corresponde al Poder Ejecutivo que los suscribió y al Congreso
Nacional que los ratificó convirtiéndolos en Ley de
la República.
|