Los
cinco internautas, tres hombres y dos mujeres, podrían ser
multados con decenas de miles de libras, de prosperar la demanda
interpuesta contra ellos por parte de la Industria Fonográfica
Británica (BPI por sus siglas en inglés).
Esta
les reclama una indemnización, además de los costos
legales, por haber descargado de manera ilegal más de 9.000
canciones.
A
lo largo de este año, la BPI localizó a unas noventa
personas que intercambiaban ilegalmente archivos de canciones.
De
ellas, sesenta llegaron a acuerdos extrajudiciales por los que deberán
pagar una media de más de 3.600 euros cada una.
Sin
embargo, según la BPI, los cinco acusados se han negado a
colaborar desde que los descubrieron en abril pasado.
"Hemos
intentado llegar a acuerdos justos -manifestó el abogado
de la BPI, Geoff Taylor-, pero si la gente se niega a aceptar las
pruebas en su contra, la ley debe seguir su curso".
Se
estima que las descargas ilegales de canciones cuestan a la industria
discográfica mundial más de 1.800 millones de euros
al año.
Sin
embargo, las medidas contra los internautas que intercambian música
de manera ilegal han abierto el filón de las descargas legales,
que se han visto incrementadas en los últimos meses.
La
BPI reveló un aumento durante el mes pasado de un 744 por
ciento en el número de descargas legales, mientras que en
todo el segundo trimestre del año se vendieron 5,5 millones
de canciones por internet.
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