En el
aparato siniestrado, un Airbus 340 de Air France que hacía
el vuelo 358 entre París y Toronto, viajaban 297 pasajeros
y 12 miembros de la tripulación, añadió Shaw,
quien precisó que por ahora no se puede dar una confirmación
absoluta de estos datos.
No obstante, la aerolínea también ha confirmado que
todos los pasajeros sobrevivieron al accidente, que tuvo lugar cuando
el aparato se salió de la pista de aterrizaje en medio de
una tormenta y se incendió tras caer por una hondonada cercana
a una autopista.
"Los sistemas de emergencia
funcionaron de inmediato, lo que nos ayudó a resolver la
situación", aseguró Shaw, el responsable del
aeropuerto internacional Pearson de Toronto.
Los pasajeros salieron del aparato
por las rampas de emergencia y algunos de ellos han sido trasladados
a hospitales de la zona.
Un pasajero que consiguió
escapar del avión siniestrado, Olivier Dubos, relató
que justo antes de aterrizar, el avión iba extremadamente
rápido y que, un minuto antes de tomar tierra, se quedó
sin luz.
"Todo el mundo estaba aterrorizado",
dijo Dubos, quien señaló que se hincharon las rampas
de emergencia y los pasajeros pudieron abandonar la nave antes de
que se incendiase y se partiera en dos.
Según Dubos, varios pasajeros
corrieron hacia la autopista 401, donde fueron recogidos por algunos
vehículos.
Otro de los pasajeros, Roel Bramer,
aseguró a la cadena de televisión CNN haber visto
caer un rayo poco antes de ocurrir el siniestro.
Bramer precisó que las azafatas
abrieron las puertas del avión antes de que se detuviese
totalmente y que él fue la segunda persona en salir de la
aeronave.
"Estoy seguro de que el mal
tiempo fue el responsable" del suceso, dijo Bramer, quien precisó
también que el avión iba a gran velocidad cuando se
salió de la pista.
Según Shaw, el aterrizaje
se produjo cuando el aeropuerto se encontraba en una situación
de alerta roja debido a las malas condiciones climatológicas,
en medio de una fuerte tormenta eléctrica.
Inmediatamente después del
accidente, en la zona se concentraron autobuses de emergencia y
equipos de bomberos que procedieron a ayudar a los pasajeros a salir
del lugar y a extinguir las llamas.
Posteriormente, se escucharon en
la zona varias explosiones y algunos testigos indicaron que el aparato
había sido alcanzado por un rayo.
El fuego se declaró en la
parte trasera del avión, que inmediatamente se vio completamente
envuelto en llamas.
Tras tomar tierra, el avión
derrapó, se salió de la pista y acabó en una
hondonada a 200 metros del tartán, en medio de un fuerte
aguacero.
El accidente se produjo cerca de
la principal autopista de Toronto, la 401, gran parte de la cual
fue cortada al tráfico.
Muchos de los vehículos que
pasaban por el lugar se pararon para presenciar lo ocurrido.
Como consecuencia del mal tiempo
y del suceso, el aeropuerto de Toronto fue cerrado al tráfico.
Mientras los equipos de rescate
y los bomberos hacían su trabajo, las autoridades aéreas
canadienses anunciaban el desvío a Ottawa de todos los vuelos
con destino a Toronto.
Los hechos ocurrían poco
después de las cuatro de la tarde, hora local (20.03 GMT)
cuando el vuelo 358 de Air France procedente del aeropuerto Charles
de Gaulle de París llegaba a Toronto.
El mayor accidente de aviación
registrado en Norteamérica tuvo lugar el 21 de noviembre
de 2001, cuando el vuelo 587 de American Airlines que se dirigía
a la República Dominicana perdió parte de la cola
y se desplomó sobre un vecindario tras despegar del aeropuerto
de Nueva York, suceso en el que perdieron la vida 265 personas.
El aeropuerto de Toronto es el más
importante de Canadá y recibe diariamente cientos de vuelos.
Lo utilizan cada año más de 25 millones de personas.
EFE
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