Un portavoz de la NASA, la agencia espacial estadounidense, declaró
que esta operación, sin precedentes en la historia, fue todo
un éxito.
Las
reparaciones efectuadas por Robinson en el espacio durante una caminata
que llevó a cabo junto con el japonés Sochi Noguchi
eran necesarias "para garantizar la seguridad del aterrizaje
de la nave espacial", previsto para el próximo 8 de
agosto, añadió.
Durante
el vuelo de descenso, el Discovery alcanzará velocidades
de hasta 22.000 kilómetros por hora y en las capas altas
de la atmósfera durante algunos segundos virtualmente se
convertirá en una bola de fuego debido a la fricción.
Expertos
de la NASA temían que las protuberancias de al menos dos
centímetros formadas por el material alteren el flujo aerodinámico
de la nave y, en consecuencia, aumenten el calentamiento del Discovery
durante su reingreso a la atmósfera terrestre.
La
reparación consistió en retirar el material de relleno
que se ha salido de su sitio entre las losas de cerámica
térmica que recubren el casco del Discovery y que formó
dos protuberancias detectadas en el morro de la nave con ayuda del
instrumento de inspección (Orbiter Boom Sensor System), equipado
con un láser fijado al brazo robótico de la nave.
La
labor ocupó al astronauta menos de media hora, pues, según
el Centro de Control, "consiguió retirar sin problema,
simplemente con las manos, la fibra del relleno de aislamiento térmico
que se había salido entre las losas.
Robinson
y Noguchi salieron al espacio a las 08.48 GMT, con un retraso de
34 minutos, para una revisión de los sistemas y equipos,
informó un portavoz del Centro de Control de Vuelos Espaciales
(CCVE) de Rusia.
De
acuerdo con el programa de la caminata espacial, Robinson y Noguchi
permanecerán en el espacio exterior seis horas.
Además
de las reparaciones del casco, durante su tercera salida al espacio
abierto los dos astronautas tienen previsto montar una plataforma
de almacenaje en la parte exterior del segmento estadounidense Unity
de la Estación Espacial Internacional (ISS). EFE
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