En un
primer balance oficial el fiscal general de Palermo, Piero Grasso,
habló de catorce muertos y cinco desaparecidos, pero la Capitanía
del Puerto ha confirmado hasta el momento trece fallecidos, tres
personas desaparecidas y veintitrés supervivientes.
El
aparato accidentado, un avión de hélices ATR 72, realizaba
un vuelo chárter desde la ciudad de Bari, en la Costa Adriática,
con destino a la turística isla tunecina de Yerba.
Los
ocupantes eran 35 pasajeros, todos ellos de nacionalidad italiana,
y cuatro miembros de la tripulación.
Una
hora después del despegue, el comandante informó a
la torre de control de una avería en uno de los motores y
solicitó permiso para aterrizar de emergencia en el aeropuerto
palermitano de Punta Raisi.
No
obstante, antes de llegar a tierra el motor perdió fuerza
y los pilotos se vieron obligados a intentar un amerizaje en el
mar Tirreno, a pocos kilómetros del litoral siciliano, que
debido a la avería acabó en un violento impacto del
aparato contra las aguas.
Los
servicios de emergencia, alertados por el centro de control del
aeropuerto de Punta Raisi, acudieron de inmediato al lugar del siniestro,
donde en un primer momento lograron rescatar a varios pasajeros
que habían logrado salir del avión y encaramarse a
las alas.
Posteriormente
fueron salvados otros viajeros que permanecían en el interior
de la parte central del aparato, que se mantuvo a flote, mientras
la parte delantera y la de la cola, separadas a causa del impacto,
se hundieron.
Los
heridos fueron trasladados a diversos hospitales de Palermo, mientras
entrada la noche la Guardia Costera, efectivos de las fuerzas del
orden y los servicios de emergencia proseguían las labores
de búsqueda de supervivientes.
El
avión siniestrado, un ATR 72 con capacidad para un centenar
de pasajeros, había sido inspeccionado en Italia en varias
ocasiones, la última el pasado 25 de marzo, sin que se detectaran
problemas, según el Ente italiano de Aviación Civil.
La
Fiscalía de Bari ha abierto una investigación para
determinar las responsabilidades del accidentes, dado que fue en
el aeropuerto de esa ciudad adriática donde se efectuaron
los controles previos al despegue.
Tuninter,
actualmente controlada por Tunisair (la compañía de
bandera tunecina), es una pequeña aerolínea creada
a principios de los noventa, en la época en la que se decretó
el embargo aéreo sobre Libia y cuando la isla de Yerba se
convirtió en escala frecuente de los viajeros que querían
desplazarse a territorio libio.
Su
flota está integrada por cuatro aparatos, tres ATR y un Boeing
737, que efectúan rutas internas y conectan Túnez
con Italia y el sur de Francia. EFE
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