Tras
ella, el transbordador inició su periplo de dos días
rumbo a casa y los astronautas pasarán descansando la mayoría
del día de hoy, sábado, una vez completados los arreglos
en el exterior de la nave para su reingreso en la atmósfera.
Las
escotillas se cerraron a las 5.14 GMT y el "Discovery"
se separó de la Estación "Alfa" a las 7.24
GMT.
El
piloto Jim Kelly dio una vuelta de despedida alrededor de la Estación
a unos 400 metros de distancia y después encendió
los motores para dirigir al transbordador a la órbita que
le llevará a tocar tierra el lunes a las 8.45 GMT.
Por
ahora, las condiciones atmosféricas parecen adecuadas para
el aterrizaje en Florida a esa hora, que el "Discovery"
alcanzará en su vuelta número 201 alrededor de la
Tierra tras abandonar la Estación "Alfa".
Antes
de desengancharse, los tripulantes del "Discovery" se
despidieron del cosmonauta ruso Sergei Krikalev y el ingeniero de
vuelo de EEUU John Phillips, que llevan en la Estación desde
abril.
"Estamos
muy felices de haber estado aquí arriba", les dijo la
comandante del "Discovery" Eileen Collins. "Estas
son memorias que tendremos para siempre", añadió.
Collins
y sus colegas se despertarán a las 00.39 GMT del domingo
con una tarea clara: preparar la nave para la re-entrada en la atmósfera,
el momento más peligroso, junto con el lanzamiento, de la
misión de 13 días.
La
NASA considera el viaje un éxito, pues el "Discovery"
ha logrado llevar suministros a la Estación "Alfa",
retirar la basura y probar las técnicas de reparaciones en
el espacio desarrolladas tras el desastre del "Columbia".
Pero
ese accidente, en el que perdieron la vida sus siete tripulantes
en 2003, ha sido un fantasma que ha estado presente durante toda
la misión.
El
lanzamiento del "Discovery" estaba diseñado para
representar el retorno seguro al espacio del ser humano desde suelo
estadounidense, pero en su lugar ha demostrado que sigue habiendo
fallas en los veteranos transbordadores.
Durante
el despegue, las nuevas cámaras instaladas en la nave mostraron
el desprendimiento de un pedazo de 400 gramos de la espuma de aislamiento
del tanque de combustible del cohete propulsor, que no impactó
contra la nave.
Este
incidente es similar al que causó la tragedia del "Columbia".
Entonces
trozos de espuma rasgados del tanque de combustible sí chocaron
contra la cubierta aislante del ala izquierda de la nave y abrieron
fisuras en el escudo de protección térmica, por las
que entraron gases muy calientes que desintegraron el "Columbia"
a su regreso a la Tierra.
La
Agencia Espacial investiga actualmente cómo se pudo repetir
el mismo problema después de haber gastado unos 1.400 millones
de dólares durante los últimos dos años y medio
para intentar corregirlo.
Una
de las hipótesis es que los técnicos que arreglaron
una pequeña abolladura en el tanque dañaron por accidente
la cobertura térmica, según informó hoy el
diario "The New York Times", que cita a ingenieros de
la NASA que participan en la investigación, pero que no quisieron
divulgar su identidad.
El
desprendimiento también podría haber sido causado
porque la espuma estaba defectuosa o se dañó durante
el traslado a Florida desde Luisiana, donde fue fabricada.
La
NASA ha mantenido la fecha de lanzamiento de la próxima misión
tripulada para el 22 de septiembre, siempre que encuentre una solución
al problema.
"Si
la próxima semana los técnicos tienen un momento de
eureka sobre la espuma y descubren por qué ese gran pedazo
se desprendió y dicen, 'ahora lo entendemos, lo entendemos
de verdad', y nos lo explican y lo aceptamos, y el próximo
tanque no tiene este problema, entonces seguiremos adelante",
dijo el administrador de la NASA, Michael Griffin, en sus últimas
declaraciones a la prensa. EFE
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