El
racismo es un mal presente en el deporte, en general, y en el
fútbol en particular. Una prueba de ello es el suceso protagonizado
recientemente entre dos futbolistas, en un partido de la Copa
Libertadores de América, donde el jugador argentino, Leonardo
Desvato, tuvo que pasar 37 horas en prisión y pagar una
fianza de 3,900 dólares por proferir insultos de carácter
racista al brasileño Pablo Grafite.
Las
víctimas hablan
El racismo en el deporte es un problema global y Honduras no escapa
de este mal según lo reflejan opiniones como la del futbolista
Milton “Tyson” Núñez, un ex seleccionado
nacional y destacada figura del llamado “deporte rey”.
Milton
Núñez manifiesta que en los estadios y en las calles
hay muchos insultos para los futbolistas afrodescendientes, al
mimo tiempo que considera que el racismo está creciendo
en el país y, según él, en el futuro el racismo
puede tomar grandes dimensiones como ocurre en naciones europeas.
Por su parte, el entrenador del club deportivo Valencia, Richarson
Smith, afirma que el racismo no es nada nuevo en el fútbol
catracho y asegura que siempre se ha querido menospreciar a los
futbolistas por su descendencia africana.
El
ex seleccionado nacional, también habla de los medios de
comunicación y dice que en algunas ocasiones los periodistas
se refieren a los deportistas afrodescendientes en términos
despectivos sobre todo cuando estos son convocados a la selección.
Recuerda
un partido contra México en el cual un error suyo le costó
a la selección un gol, motivo por el cual tuvo una serie
de problemas, incluso le fue apedreada su casa. Smith manifiesta
que “si no fuera negro este incidente no hubiera tomado
tanta relevancia”.
Smith,
quien además integró las filas del Club Peñarol
de Uruguay, lamenta que sea en su país donde más
le ha afectado el ser afrodescendiente, y es que él asegura
que durante su permanencia en el extranjero nunca tuvo problemas
de esta índole.
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"Al
negro se le mira de menos"
Otro ex futbolista que asegura haber observado comportamiento
de carácter racista es Hernain Arzu. Él dice que
esto se puede percibir fácilmente cuando son convocados
a la selección, pues muchos aficionados empiezan a llamar
a las radios para expresar su malestar.
Por
su parte, el futbolista Limbert Pérez afirma que “en
este país al negro siempre se le mira de menos”.
Pérez,
jugador de club Universidad de la primera división, se
queja del trato racista que brindan algunos aficionados en los
estadios y en la calle cuando al referirse a los afro descendientes
lo hacen con expresiones como: “Negro hijo de puta o negro
cara de mono”.
Limbert
Pérez, quien además jugó en el Olimpia, el
equipo más popular del país, comenta que en su carrera
ha tenido la desgracia de encontrarse con entrenadores, directivos
y compañeros de equipo racistas.
“Yo
escuché a un teniente de apellido Rivera, que era directivo
de un equipo, decir que la selección no ganaba por que
tenía muchos negros”, afirma Pérez.
Agregó
que al momento de negociar los contratos con los jugadores de
origen africano, “los directivos no son lo suficientemente
justos”.
Finalmente,
Pérez recordó un altercado que tuvo con un arbitro
al que él le reclamo al calor de un encuentro deportivo
y al que él llamó “hermano”. Ante esta
expresión el réferi le respondió “yo
no soy tu hermano por que los negros parecen monos”.
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Del
otro lado de la cancha
No obstante, a pesar de las quejas de los futbolistas hay quienes
aseguran que en el país no existe el racismo.
Para
el psicólogo Teodosio Mejía, un profesional con
amplia experiencia en trabajar con los deportistas hondureños
que integran selecciones, “más que una conducta racista
este comportamiento obedece a un aspecto socioeconómico”.
Los
futbolistas se han convertido en una elite económica y
por ello despiertan envidias en algunos sectores, dice Mejía.
A juicio del profesional, “en Honduras no hay una cultura
racista”.
En
tanto, el presidente de la Federación Nacional de Fútbol
de Honduras (Fenafuth), Rafael Leonardo Callejas, asegura que
no hay racismo en el fútbol hondureño que nunca
lo ha habido y que nunca se va a dar, no solo en el deporte, sino
que en la sociedad en general.
“Absolutamente
hay que borrar esa palabra del lenguaje en todo sentido”,
manifiesta el presidente de Fenafuth, en relación al racismo.
Callejas,
quien además gobernó el país de 1990-1994,
afirmó que si en el fútbol hondureño existiera
el racismo no habría tanta oportunidad en los equipos para
los jugadores afrodescendientes.
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La
Fiscalía ausente
Por su lado, la Fiscal de las Etnias y el patrimonio Cultural,
Jany del Cid, asegura que hasta la fecha no han recibido denuncias
de ningún futbolista.
Del
Cid atribuye la falta de denuncias a que los futbolistas no tienen
conocimientos de la institución que ella dirige y al mismo
tiempo les hace un llamado para que se presenten y hagan valer
sus derechos.
La
educación es el elemento más importante para acabar
con la discriminación racial, indicó la fiscal.
Las
condenas que establece el artículo 321 del Código
Penal para las personas que cometan delito de discriminación
son: de tres a cinco años de prisión y una multa
de 30 a 50 mil lempiras, y si el agresor es un extranjero se procederá
a expulsarlo del país una vez cumplido su castigo.
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