El arzobispo
de Colonia, Joachim Meisner, informó de los últimos
preparativos de la que será la primera gran cita internacional
del nuevo Papa, a la que se espera asistan entre medio millón
y un millón de jóvenes.
El
número de representantes de prensa acreditados (3.800 de
los cuales son alemanes), es similar al que hubo para cubrir los
funerales de Juan Pablo II y posterior elección de su sucesor,
el hasta entonces cardenal Joseph Ratzinger.
A
la semana de festividades organizadas por la Iglesia con motivo
de la XX Jornada de la Juventud, a la que el Papa se sumará
a partir del jueves, se han registrado asimismo 400.000 jóvenes
de 193 países y se espera asimismo la presencia en Colonia
de 8.000 párrocos y 750 obispos.
La
misa de clausura que oficiará Benedicto XVI, el domingo,
en la explanada de Marienfeld, se espera congregue a unos 800.000
asistentes.
La
cuestión de la seguridad trae de cabeza a las autoridades
alemanas, que tras los recientes atentados de Londres revisaron
y reforzaron una vez más el dispositivo previsto para el
evento.
Durante
su estancia en Colonia, el Papa se reunirá con la plana mayor
de la política alemana, empezando por el presidente Horst
Koehler, y siguiendo por el canciller Gerhard Schroeder y la candidata
conservadora a la Cancillería, Angela Merkel.
Varios
centenares de peregrinos, procedentes de Camerún, Togo y
Filipinas, no han conseguido aún el visado para entrar en
el país, mientras el Gobierno advierte que, pese a comprender
los deseos de éstas personas, no puede olvidarse que la seguridad
es lo primero.
Las
autoridades alemanas no pueden conceder visados hasta que no esté
plenamente garantizado que los asistentes, además de la documentación
en regla, tienen vuelo de ida y vuelta y lugar donde quedarse, explicó
el portavoz de Exteriores, Walter Lindner.
Según
fuentes de la organización, de los 400.000 asistentes registrados,
un 2,5 por ciento procede de Africa, un 3,5 por ciento de Latinoamérica
y un 3 por ciento de Asia.
El
contingente de seguridad es responsabilidad de las autoridades de
Berlín, mientras que "para la protección desde
arriba hay otro responsable", apuntó Meisner, tras bendecir
el centro de prensa de Colonia y decir que espera contar con "la
ayuda de Dios".
Además
de la protección divina, el arzobispo cuenta con la de Juan
Pablo II, en vida del cual se organizó el acontecimiento.
"Tendremos
la primera Jornada de la Juventud con dos papas: Juan Pablo II,
desde arriba, y Benedicto XVI, aquí abajo".
Advierte
el "grave vicio" de la soberbia
El
papa Benedicto XVI advirtió ayer contra el "grave vicio"
de la soberbia y llamó a los católicos a superarla
a través del conocimiento de la propia debilidad y la confianza
en la ayuda de los demás.
El
Pontífice pronunció este mensaje durante la habitual
audiencia general de los miércoles, celebrada en el aula
Pablo VI del Vaticano en presencia de unas 6.000 personas.
En
el comentario de la catequesis, Joseph Ratzinger subrayó
que la soberbia "destruye todas las virtudes en su conjunto"
y afecta "no sólo a los mediocres y débiles,
sino principalmente a quienes se han colocado en lo alto con el
uso de su fuerza".
La
"gran tentación" de los soberbios, dijo, es querer
"ser como Dios, árbitro del bien y del mal".
El
Papa llamó a los fieles a mantener la "infancia del
espíritu", que "es consciente de su propia fragilidad
pero confía en la ayuda de los demás".
Al
término de la catequesis saludó en diversos idiomas
a los peregrinos, entre ellos varios grupos de jóvenes en
camino a Colonia (Alemania) para la próxima Jornada Mundial
de la Juventud, que entre el 18 y el 21 de agosto contará
con la presencia del Pontífice.
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