Este
manual, editado por el Instituto Internacional para la Seguridad
de la Prensa (INSI, por sus siglas en inglés), la Agencia
para la Cooperación Internacional de Suecia y la FIP, no
busca otra cosa que servir de referencia para la seguridad de los
profesionales de la información que se ven sometidos a situaciones
de alto riesgo durante el cumplimiento de su labor, informa el periodista
venezolano Daniel Ricardo Hernández (EL UNIVERSAL).
Robert
Shaw, director de Derechos Humanos de la FIP/Bruselas, señala
que la publicación se escribió primero en inglés,
luego se editó en once idiomas más y con su lanzamiento
en Venezuela viene a ser la primera vez que sale en español.
"El contenido de Noticias en Vivo explica cómo preparar
al periodista para entrar en zonas de conflicto, manifestaciones,
perturbaciones civiles, siniestros y guerras; además, trae
consejos sobre la manera correcta de colaborar con compañeros
heridos en ese tipo de sucesos".
El especialista europeo añade que la idea es contribuir con
la reducción de los riesgos a los que se ven expuestos los
comunicadores durante la cobertura de hechos violentos o de conmoción
social.
Pero
la labor del INSI y la FIP no se limita a la publicación
de un manual de seguridad; la práctica es también
parte de su estrategia: "Estamos desarrollando cursos y entrenamientos
para periodistas y reporteros gráficos, en los que aprenden
a ejecutar las medidas de seguridad en casos de peligro", asegura
Luisa Rangel, coordinadora regional del INSI.
Para
este año se tiene previsto la realización de dos cursos
en Haití, seis en Colombia y tres en Brasil, Perú
y Venezuela.
La
primera experiencia en Venezuela se llevó a cabo a finales
de junio y en él participaron reporteros gráficos
y personal técnico que acompaña a los periodistas
en su oficio. La dinámica de estas faenas lleva a los profesionales
de los medios a aprender cómo desenvolverse física
y psicológicamente ante situaciones donde la vida corre peligro
inminente.
Los
próximos entrenamientos estarán dirigidos a periodistas,
e incluso a directivos y ejecutivos de los medios de comunicación
sobre quienes también deben recaer las políticas de
seguridad.
Noticias
en Vivo está disponible en versión impresa y digital.
Es totalmente gratis y se puede obtener a través del site
www.newssafety.com
OFICINA
LATINOAMERICANA
El
INSI trabaja bajo la figura de asociaciones en los países
donde tiene presencia; cuenta dentro de sus filas a cadenas como
CNN y Al Jazeera y a agencias como Reuters, entre muchas otras.
En Venezuela su socio es el SNTP y el instituto multilateral abrirá
una oficina en el país, que implica su primera sede en toda
Latinoamérica, según comenta Luisa Rangel, del INSI,
quien añade que "los entrenamientos y cursos para la
seguridad de los periodistas se harán adaptados a las necesidades
de cada nación".
Rangel
añade que la FIP tiene programas de formación en seguridad
desde hace veinte años y ha hecho seguimiento a los riesgos
que sufren quienes se dedican a la profesión de informar:
"Desde 1990 se han publicado informes anuales sobre periodistas
asesinados en todo el mundo; en los últimos diez años
se han registrado más de mil profesionales caídos".
Adrien
Collin, asistente de proyectos del INSI, agrega que desde que el
organismo creó el programa de formación, hace seis
meses, han desaparecido los informes de periodistas heridos o muertos
en los sitios donde se ha llevado el programa. Además de
estos cursos, el INSI desarrolló un código de conducta
para los profesionales de los medios que comprende la manera de
comportarse en situaciones de riesgo y los equipos mínimos
que deben ser empleados para esos casos.
CASO
TORTOZA
Uno de los casos más lamentables en la historia contemporánea
del ejercicio del periodismo en Venezuela fue el deceso del reportero
gráfico de 2001, Jorge Tortoza, caído en los sucesos
del 11 de abril de 2002 en Caracas cuando recibió un disparo
en la cabeza mientras cubría los eventos de aquella infortunada
tarde.
Este
fue el peor de los hechos registrados durante lo que hasta ahora
es considerada una de las peores épocas para la prensa venezolana,
la que va desde el año 2002 hasta el 2003: "Fue cuando
hubo una considerable escalada de violencia y una alta conflictividad
callejera y ciudadana", señala Gregorio Salazar, quien
hace la salvedad de que actualmente "ya no hay tantas agresiones
cotidianas contra los representantes de la prensa".
Precisa
el líder del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la
Prensa que los niveles más altos de agresión suelen
registrarse en las capitales de estados y en la frontera.
Tomado
de Periodistas-es
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