El aparato,
un boeing 373/800 de las líneas aéreas chipriotas
"Helios", se precipitó en la zona de Gramatiko,
unos 60 kilómetros al noreste de Atenas, escasas tres horas
después de que despegara del aeropuerto de Larnaca.
Según
las investigaciones, el accidente fue producto de un fallo en el
sistema de refrigeración de la cabina, que causó la
muerte por asfixia o congelación al piloto y al copiloto,
además de la mayoría de los pasajeros.
"No
podemos hacer conjeturas. Los indicios que ahora tenemos nos llevan
a pensar que fue un fallo técnico, pero las investigaciones
aún prosiguen", dijo el director de la oficina de Información
de la Presidencia del país, Marios Karoyan, en respuesta
a si se trataba de un atentado terrorista.
La
teoría se apoya en el testimonio de los dos cazabombarderos
griegos que se situaron junto al avión pocos instantes antes
del siniestro, y el mensaje telefónica de despedida enviado
por uno de los pasajeros a un amigo.
De
acuerdo con su relato, cuando llegaron a la altura del Boeing siniestrado,
alquilado por "Helios" a la compañía egipcia
de bandera "Egyptair", el capitán de la nave, de
nacionalidad alemana, no estaba en su puesto, el copiloto, greco-chipriota,
yacía sobre el asiento y las máscaras de oxigeno se
bamboleaban en el techo.
El
mensaje telefónico de un pasajero informaba al receptor de
que "hace mucho frío en el avión, estamos congelados",
y concluía con un significativo "Adiós amigo".
Además,
otros dos indicios -la última comunicación del piloto
con la torre de control en Larnaca y el historial técnico
del avión- ayudan a sostener que no se trató de un
sabotaje.
El
piloto perdió contacto con el aeropuerto chipriota siete
minutos después de despegar, tras enviar un aviso sobre problemas
con el sistema de refrigeración o de presión en la
cabina.
El
boeing entró en el espacio aéreo griego dos horas
después sin comunicarse con la torre de control el aeropuerto
de Atenas, desde donde se dio aviso a la Fuerzas Aéreas,
que ordenaron la intervención de los dos cazabombarderos
F-16.
Fuentes
de la investigación subrayaron, por su parte, que el aparato,
que cubría la ruta Larnaca-Praga con escala en Atenas, tenía
en su historial técnico varias reparaciones por averías
similares.
La
última de ellas, un fallo en los sistemas de oxígeno
detectado durante un viaje entre la isla y el Reino Unido, y otro
en el sistema de refrigeración de regreso en noviembre de
Varsovia, por lo que algunos pilotos se habían negado a manejarlo.
La
tragedia ha cubierto de luto todo Chipre en una fecha muy señalada,
víspera de la fiesta de la Virgen de agosto, celebrada con
devoción en la isla mediterránea.
El
presidente del país, Tassos Papadopulos, decretó tres
días de luto nacional.
En
el aeropuerto de la capital, el nerviosismo de los familiares afectados,
unido al retraso con el que fue divulgada la lista de pasajeros,
creó algún pequeño altercado.
"Helios"
no facilitó el listado a los allegados hasta cinco horas
después de conocida la trágica noticia, al parecer
debido a que antes debía consultar con la Policía.
Sin
embargo, portavoces del Gobierno chipriota han anunciado que se
emprenderá una investigación para conocer las razones
de la demora.
Según
la hoja de vuelo, en el aparato viajaban 115 pasajeros y seis tripulantes,
67 de los cuales tenían previsto descender en Atenas y el
resto proseguir rumbo a Praga, destino último del aeroplano.
Un
total de 48 serían niños, de acuerdo con las cifras
reveladas por Giorgios Dimitreu, representante de la aerolínea
"Helios" en Atenas
Cuatro
de los pasajeros se cree que eran ciudadanos extranjeros, aunque
de momento se desconoce su nacionalidad, y uno de origen turco-chipriota.
Los
familiares tiene previsto volar esta misma noche, sobre las 21:30
de la noche hora local (18:30) para una misión que se antoja
imposible: reconocer a sus allegados entre más de un centenar
de cuerpos carbonizados. EFE
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