JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD
Cardenal anima a Juventud mundial
   
  • “Hay que tomarle gusto al sabor de Dios”, dice a miles de jóvenes de todo el mundo

19 de agosto de 2005

Alemania - El cardenal arzobispo de Tegucigalpa, Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, logró hoy entusiasmar a los peregrinos hispanohablantes asistentes a la Jornada Mundial de la Juventud con una predicación en la que animó a los jóvenes a tomarle gusto al "sabor de Dios".


Los prelados que participan en la Jornada ofrecen cada día la catequesis y las del arzobispo de Tegucigalpa, que fue papable, son de las más populares por su manera de transmitir a los jóvenes el mensaje cristiano relacionándolo con las experiencias cotidianas de la vida.

La catequesis de hoy reunió en la Iglesia del Espíritu Santo de Düsseldorf a representantes de la variopinta comunidad de peregrinos hispanos, formada por muchos españoles, unos 32.000, lo que representa un 8% del total de fieles, latinoamericanos, algo más del 3%, latinos de Estados Unidos y alemanes que hablan castellano.

El mensaje, sin embargo, es válido para todos, el obispo ha venido a proponer a los jóvenes que hagan un "zaping espiritual" y cambien el gusto por las drogas y otros venenos por el gusto por Dios.

Para ilustrar la idea el obispo recurrió a ejemplos y a un lenguaje susceptible de ser captado por su juvenil audiencia.

Hace unos años -contó- se hizo una encuesta entre estudiantes de grupos católicos para saber a qué dedicaban el tiempo: el que más estudiaba pasaba en ello cinco horas a la semana, el que más rezaba lo hacía 20 minutos, el que menos veía televisión, la veía 40 horas semanalmente.

"La primera conclusión que sacamos fue: quítense el nombre de estudiantes, ustedes son unos aficionados y de los malos; segunda: Dios no les interesa, ¿qué enamorado dedica a su novia tres minutos al día?, y última, quién les está educando... la televisión y la propaganda de los antivalores", sentenció.

Maradiaga no condena en sí a los medios de comunicación como la televisión o internet, sino lo que en ello se busca, de ahí que anime a los jóvenes a hacer "un zaping espiritual" y colocarse en la onda de Dios. Vale la pena, la palabra de Dios es "un bocadito tan sabroso", dijo el obispo tras aclarar que sabiduría viene de sabor.

Ceremonia litúrgica
La larga ceremonia, que empezó con cánticos, siguió con la catequesis y acabó con la liturgia, fue interrumpida numerosas veces por las risas, las exclamaciones y hasta los aplausos de los jóvenes de España, Honduras, Nicaragua, México, Argentina o Perú, de los salvadoreños de Washington D.C. o los mexicanos de Texas.

La Jornada de la Juventud se celebra este año en Düsseldorf y Bonn pero sobre todo en Colonia, en cuya catedral se conservan las reliquias de los Reyes Magos, y la catequesis del cardenal se centró por ello en la idea de que hay que buscar la luz verdadera y empeñarse como los tres reyes, que también empezaron equivocándose.

Hoy día "tenemos tanta información que no siempre podemos procesarla, por ello es importante el discernimiento, que es un don del Espíritu Santo" y que permite distinguir lo válido en "un mundo en el que te dicen que todo es bueno con tal de que te guste y si te gusta el veneno tómalo también", dijo.

"Juan Pablo II -explicó después el arzobispo a EFE- fue atractivo para los jóvenes porque tenía las ideas claras y sabía proclamarlas, no porque les dijera lo que querían oír".

"Los jóvenes -añadió- quieren que los adultos sean verdaderamente adultos, que sepan comunicar el porqué de las cosas; uno de los problemas serios que tiene nuestra sociedad es que tenemos muchos adolescentes de 30 años y más".

El nuevo Papa, Benedicto XVI, por ser "un hombre de Dios y un teólogo acostumbrado a comunicar con claridad", puede tener el mismo éxito, opinó el arzobispo.

Maradiaga "conecta muy bien con los jóvenes porque habla de la vida", comentaba una joven estudiante nicaragüense de psicología, Ana Yelsis Moncada, que como la mayoría de los presentes estimó que había "sido muy lindo tener la oportunidad de conocer al cardenal".

Carmen Jiménez Corredera, de 16 años, de Lucena, en la provincia española de Córdoba, también salió encantada de la catequesis porque el arzobispo "presenta sus ideas de forma muy clara y te hace pensar".

Al final de la ceremonia se formó una larga fila de peregrinos que querían saludar al cardenal y sobre todo hacerse fotos con él. El arzobispo no le dijo que no a ninguno. EFE

 
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