El
gobernante dedicó su discurso radiofónico de los
sábados a comenzar una ofensiva política para recuperar
su popularidad personal y la confianza del público en la
guerra de Irak, que están registrando una caída
continua en los sondeos de opinión.
Para
ello, Bush volvió a recurrir a la habitual estrategia de
la Casa Blanca de vincular la guerra en Irak con la de Afganistán
y los ataques terroristas del 11-S, a pesar de que el Gobierno
de EEUU ha reconocido que el antiguo régimen de Sadam Husein
no tenía nada que ver con los responsables de los atentados
de septiembre de 2001.
"Dentro
de unas semanas, nuestro país recordará el cuarto
aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001",
dijo el presidente estadounidense, quien añadió
que "estamos luchando contra los terroristas en Afganistán,
en Irak y en todo el mundo".
Además,
Bush insistió en que los soldados estadounidenses deben
seguir en Irak, a pesar de las crecientes peticiones para que
se fije el comienzo de su regreso, con el argumento de que su
presencia en suelo iraquí es una forma de defensa ante
el terrorismo.
"Nuestras
tropas saben que están luchando en Irak, Afganistán
y otros lugares para proteger a sus compatriotas de un enemigo
despiadado", afirmó.
Bush
justificó la invasión de Irak en las armas de destrucción
masiva que supuestamente tenía el régimen de Sadam
Husein, y que luego la CIA reconoció que no existían.
En
la respuesta demócrata al discurso, el ex senador Max Cleland,
quien perdió las dos piernas y un brazo en la guerra de
Vietnam, recordó el aumento de la violencia en Irak en
los últimos meses.
La
muerte de un soldado hoy al estallar una bomba en Bagdad elevó
a 1.863 la cifra de militares estadounidenses muertos en la guerra
de Irak desde el inicio del conflicto, en marzo de 2003, con más
de 15.000 heridos.
"Irak
no es seguro y no tenemos allí las tropas necesarias para
que sea seguro", afirmó Cleland, quien dijo que es
necesario que el Gobierno ponga en marcha "una nueva estrategia"
para poder ganar.
"El
rumbo actual nos conducirá al desastre. Más de lo
mismo sólo significa más sangre derramada en el
desierto", agregó.
Sin
embargo, Bush insistió en mantener el rumbo: "Debemos
concluir la misión por la que nuestros soldados han dado
sus vidas".
El
discurso presidencial de hoy dio el pistoletazo de salida a una
campaña de Bush para intentar recuperar la iniciativa sobre
Irak, que incluirá un discurso el lunes ante la Convención
Nacional de los Veteranos de Guerras Extranjeras, en Salt Lake
City.
Bush
recordó que la próxima semana viajará desde
su rancho de Texas, donde pasa más de un mes de vacaciones,
a Idaho, para reunirse con miembros de una unidad de la Guardia
Nacional que participó en la invasión de Afganistán
y entrevistarse con sus familiares.
La
cuestión de las familias fue recalcada por el presidente
en un intento de contrarrestar el daño político
que está sufriendo por la protesta que comenzó a
las afueras de su rancho de Crawford Cindy Sheehan, madre de un
soldado muerto en Irak, y que busca que Bush la reciba.
Sheehan
tuvo que dejar el jueves el campamento pacifista, que ha ido creciendo
en número desde su llegada, debido a que su madre había
sufrido un derrame cerebral, pero prometió intentar regresar,
ya que los manifestantes continúan allí.
Bush,
cuyas cifras de aprobación popular están en su nivel
más bajo desde que llegó a la Presidencia, ha recibido
en la última semana un importante número de críticas
por no recibir a Sheehan durante sus vacaciones, aunque solo fuera
para evitar la cobertura que ella ha recibido mientras él
descansaba. EFE .